Marcelo al momento de caer soltó a Verónica por la impresión y se puso a gritar, por otro lado, la chica que seguía con la mirada hacia el cielo no sentía ninguna emoción, todo estaba hecho no había nada de que arrepentirse y sea cual sea el final estaba dispuesta a aceptarlo, había acribillado a unos seis guardias en la entrada, sus manos ya estaban manchadas, sin mencionar que había dejado a unos casi muertos o muertos para dar con ese lugar pero no importaba estaba resignada a morir, porque es fácil renunciar a todo cuando no tienes nada; volvió a mirar al cielo, estaba estrellado y era realmente hermoso, al menos moriría en una bonita noche, estiró la mano como queriendo alcanzar una estrella, una ola de recuerdos la envolvió, hace unos cuantos años cuando tenía trece y su hermana unos dieciocho habían ido a acampar a las montañas, el cielo era justo como ese día, brillante como una tela oscura bordada con lentejuelas y brillos, ese tipo de cielo solo se podían observar lejos de la iluminación y el ruido de la ciudad, Verónica había estirado la mano como ese día, queriendo alcanzar una estrella y su hermana se había reído de su ocurrencia, mientras el cuerpo de Verónica caía podía escuchar claramente el sonido de la risa de su hermana, acaso era verdad que cuando mueres tu mente prepara recuerdos felices para aliviar el dolor, lo leyó en libro hace ya muchos años y lo recordó en ese instante, se preguntó cómo sería el dolor al caer en los peñascos ¿Su cuerpo se desgarraría al caer? ¿Cuántos huesos se le romperían? O si al llegar al fondo ya no sentiría nada; ¿Qué había sentido Violette al caer? Si era una ilusión antes de morir estaba agradecida, quería volver a escuchar la voz de su hermana, estaba segura que estaría furiosa al saber las tonterías que había hecho, Violette era la que más le apoyaba en su carrera y ahora ella se había arrojado al barranco por propia voluntad, no sin antes llevarse a la escoria consigo, sin duda su hermana estaría furiosa por meterse a lugares peligrosos, comprar cosas ilegales y abandonar la música... "el gato... mierda, me olvidé del gato" Romeo, el gato atigrado bostezaba hasta entrecerrar sus ojos en una línea recta; Su vecina la señora Morrison lo atendería, eso esperaba al menos y con ese último pensamiento Victoria trató de respirar lento "uno... dos...tres..." al sentir que su cuerpo estaba a punto de estrellarse, estiró el brazo con más fuerza hacia la estrella más brillante y cerró el puño como si la hubiera capturado, cerró los ojos con fuerza esperando morir "Está bien, está bien, no hay nada de que arrepentirse"
Cuando su cuerpo estaba a punto de caer, una mano le sujetó firmemente la muñeca del brazo que seguía estirado, Verónica abrió los ojos de golpe, cuando observó quién era no podía creerlo, ese cabello dorado, esos ojos verdes como esmeraldas que le daban una mirada dulce y cálida, esa sonrisa escueta que tantas veces la había visto, era su hermana quien le sujetaba firmemente sin dejarla caer, Violette... era su Violette, era sin duda su Violette, sería imposible no reconocerla, tan real que no parecía una ilusión, a Verónica se le llenaron los ojos de lágrimas, mientras trataba de capturar cada momento en su memoria, así era como la recordaba; Violette tiró del brazo de su hermana con más fuerza y la abrazó con todo el amor que tenía, Verónica hundió la cabeza en el cabello de su hermana, reconociendo el aroma de flores que tenía "A sí que esto se siente al morir... no está mal" Vero cerró los ojos y sonrió contenta por primera vez en mucho tiempo, escuchó un sonido seco pero no sintió dolor.
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Canción de Victoria (pausada)
FantasyVerónica había pasado mucho tiempo en búsqueda de la venganza cuando la justicia le dio la espalda, su hermana, una actriz y modelo prometedora había desaparecido sin dejar rastro y al parecer nadie quería cooperar con su búsqueda, pasaron cuatro añ...
