Capítulo 1

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—Para todos aquellos amantes trágicos que quedaron en el pasado. Vivirán eternamente en nuestros corazones.   


Febrero de 1988

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Febrero de 1988. Columbus, Condado de Bartholomew, Indiana.

Indiana era un buen estado para vivir. Columbus, en particular, atraía a familias que buscaban alejarse de Indianápolis. La mayoría de sus habitantes pertenecían a generaciones que habían crecido ahí, y los pocos que se marchaban lo hacían para ir a la universidad o buscar mejores oportunidades laborales. Ese detalle era importante porque Jungkook maldecía a todas las personas que creían que reproducirse en al menos cinco hijos era asombroso.

Los pasillos de la preparatoria estaban abarrotados de estudiantes que se dirigían a sus salones o se detenían a charlar. Caminar entre la multitud no era sencillo, pero la profesora Miller imponía respeto: los alumnos se abrían paso apenas la veían acercarse.

—Ya dije que no, joven Jeon —dijo sin detenerse, acomodándose el saco.

Jungkook casi tuvo que correr para seguirle el paso. Siempre se preguntaba si aquella mujer había sido corredora profesional, porque, a pesar de saber que tenía apenas treinta y seis años, caminaba demasiado rápido.

—Sólo necesito una 'C' como promedio mínimo. Por favor, profesora Miller.

— De nuevo, la respuesta es no. Usted ni siquiera se merece una 'C'. 

Se detuvo frente al laboratorio, abrió la puerta y se la cerró en la cara. Jungkook entró de todos modos. La mujer, sentada detrás del escritorio, bufó con evidente cansancio.

—Joven Jeon. No insista más. Lleva casi un mes sin asistir a clases, no ha entregado trabajos y estoy segura de que ni siquiera ha empezado su ensayo o siquiera sabe de qué va a tratar. Los exámenes son en dos semanas, y no le daré oportunidad de entregar trabajos. Desista y acepte su nota final.

—Es que, si repruebo una sola materia me sacan del equipo de fútbol. Sólo le pido una oportunidad más. Sólo una más —alzó su dedo índice de la mano derecha y después juntó ambas manos en señal de súplica.

La profesora Miller lo miró por sobre sus gafas, tan seriamente que JungKook se sintió nervioso. No por nada llamaban a aquella mujer 'Nazi'. Era estricta y no se tocaba el corazón al momento de entregar notas. Por ella habían salido cuatro de sus compañeros de equipo.

— Le di una oportunidad el semestre pasado. Lo pasé con C+, y en ese momento usted prometió mejorar y entregar proyectos perfectos. En este parcial ni siquiera se ha dignado a aparecer en clase —sonrió con ironía—. Está reprobado.

—Puedo entrar a todas las clases... yo... ¡el examen! —Chasqueó los dedos y le dio una mirada de esperanza —. Si tengo una nota perfecta, ¿Puede considerarlo?

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