25 de febrero, 1988. Columbus, Indiana.
—Joven Jeon, ¿puede quedarse un momento? —pidió la profesora Miller antes de que Jungkook siquiera pudiera levantarse de su asiento.
Jungkook asintió y observó cómo sus compañeros salían del laboratorio, uno por uno. Samantha fue la última; al pasar junto a él, le susurró un «suerte», seguramente convencida de que se había metido en problemas otra vez.
No era así. Jungkook lo sabía.
Todo tenía que ver con la noche anterior. Alguien como la Nazi no dejaría pasar algo así tan fácilmente.
—Escuche, sobre lo de ayer...
—No tiene de qué preocuparse —la interrumpió Jungkook—. No diré nada. No se nota, pero sé guardar secretos.
—Debió ser impactante ver a su profesora de química en un lugar como ese.
—Nunca dije que no lo fuera —se encogió de hombros—. Jimin me explicó lo que podría pasar si yo abría la boca. Y aunque sé que no le agrado mucho... —dudó un instante— y, siendo sincero, usted tampoco me agrada demasiado...
Miller reprimió una sonrisa. Estaba acostumbrada a no ser del agrado de la mayoría de sus alumnos.
—Tampoco quiero que pierda su empleo —continuó Jungkook—. Así que me mantendré callado.
—Es bueno saber que, a pesar de su desagrado, no es ese tipo de persona.
—No soy una mala persona —negó con la cabeza y luego frunció el ceño—. Bueno, eso dice Jimin.
—Cualquiera en su lugar se habría aprovechado —comentó ella—. ¿Por qué no lo hizo?
Jungkook no tardó en responder.
—Porque Jimin dijo que estaba mal.
Miller lo observó con atención.
—Se llevan bastante bien, por lo que veo.
—Supongo que sí. No es tan malo como pensé.
—¿Y por qué pensaba que el joven Park era malo?
—Porque no es lo "común" —hizo comillas con los dedos.
—¿Y qué considera usted "común"? —repitió la profesora, imitando el gesto.
—Usa cardigans.
—Terrible —respondió ella con ironía.
—Y tiene el cabello rubio, desordenado. Su rostro es extraño... —buscó las palabras—. No es bonito de forma varonil, pero tampoco femenina. Es como un punto intermedio.
—Eso se llama andrógino —aclaró Miller—. Facciones que no encajan en un solo molde.
—Exacto. Eso.
—Hasta ahora solo ha mencionado cosas físicas —señaló—. ¿Qué le molesta de él como persona?
Jungkook abrió la boca... y la cerró.
Antes habría dicho que Park parecía distante, que no se mezclaba con nadie, que caminaba como si el mundo le diera miedo.
Ahora entendía por qué.
Jimin no evitaba a los demás por creerse superior. Lo hacía porque era tímido. Porque tenía miedo. Porque estaba cansado de no recibir oportunidades.
Era amable. Lo había sido desde el primer día. De esa clase de personas que te corrigen sin humillarte, que se preocupan incluso cuando están molestas. Incluso enojado, Jimin no era cruel. Tal vez era demasiado bueno. Y eso era justo lo que incomodaba a los demás.
ESTÁS LEYENDO
Stand by Me
FanfictionJimin y Jungkook no podrían ser más diferentes. Ninguno de los dos se habría hablado de no ser porque Jungkook estaba a punto de reprobar química y Jimin era el único que podía ayudarlo. Una vez sus caminos se cruzaron ya no fue posible separarlos;...
