23 de febrero, 1988. Columbus, Indiana.
Había pasado una semana y media desde que Jimin había aceptado ser tutor de Jungkook en todas las materias y, para ese punto, ya había considerado varias veces golpearse la frente con la palma de la mano. No lo hacía solo porque no quería hacer sentir mal al chico, que —al menos en teoría— se esforzaba por aprender.
Jungkook era inteligente, sí, pero aprendía a un ritmo desesperantemente lento cuando no sentía presión.
Ya no estaba en la situación de química, donde debía aprender todo en dos semanas o reprobar. Ahora, con parciales más largos y tiempo de sobra, el atleta parecía convencido de que podía desconectarse cuando quisiera.
Y aunque entregaba tareas casi perfectas bajo la supervisión de Jimin, y varios profesores lo habían felicitado por mejorar sus calificaciones, en la última semana pasaba la mayor parte del tiempo distraído. Especialmente cuando alguna chica se sentaba cerca de su mesa en el BigBoy.
—Jungkook —lo llamó—. Oye.
No obtuvo respuesta. Jungkook estaba demasiado ocupado hablando con una porrista, ignorando por completo el cuaderno de álgebra frente a él.
—Jungkook —repitió, un poco más alto.
—Espera —respondió él, haciéndole una seña con la mano mientras escuchaba lo que la chica le susurraba al oído.
Jungkook rió.
Eso fue suficiente.
Jimin cerró el libro con cuidado, como si no quisiera hacer ruido, y comenzó a guardar sus cosas en la mochila. No iba a quedarse ahí otra media hora viendo cómo Jungkook se reía y cuchicheaba con una chica mientras él fingía que todavía estaba dando una tutoría.
Se echó la mochila al hombro y para cuando Jungkook se dio cuenta, él ya estaba caminando en dirección a la salida del lugar.
—Mierda —guardó sus cosas rápidamente y miró a la porrista—, Lo siento, Nancy, hablamos después.
Fue detrás de Jimin, alcanzándolo en la banqueta. Lo tomó del brazo y lo detuvo.
—Hey, ¿Qué demonios pasa contigo?
—¡¿Conmigo?! —El rubio volteó. Estaba molesto—. Tus eres quién me está haciendo perder mi tiempo, mientras coqueteas con todas esas chicas mientras yo espero a enseñarte, algo que ni siquiera es mi maldita obligación.
—Yo estaba dispuesto a pagarte, tú dijiste que lo harías sin pedir nada.
—Eso no significa que puedes hacerme perder el tiempo —se soltó del agarre de Jungkook—. Has mejorado en tus calificaciones, sí, pero si sigues así volverás a sacar notas deplorables.
—Sólo estaba hablando con una amiga, pudiste esperarme un momento.
—Te esperé treinta minutos —soltó con la mandíbula algo tensa. Se sacó las gafas, tallándose los ojos, estaba completamente molesto—. No puedes hacerme esperar por ti cuando el que necesita aprender eres tú. Y no voy a esperar otra media hora a qué tú te decidas si ponerme atención a mi o esa chica.
—Vamos Park, estaba distraído. Es que Nancy es una chica tan linda... —sonrió ladino—. ¿Qué nunca has visto a las chicas lindas y te has quedado como un tonto viéndolas?
La verdad era que no. Jimin jamás se había fijado en las chicas de esa manera, y las únicas referencias cercanas eran sus hermanas a las cuáles los demás hombres consideraban bonitas, pero ellas eran sus hermanas. También estaban las chicas que visitaban el bar pero ellas eran lesbianas, y aunque fueran muy lindas, Jimin jamás se había fijado en ellas de esa manera. Jamás le había gustado alguien.
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Stand by Me
FanfikceJimin y Jungkook no podrían ser más diferentes. Ninguno de los dos se habría hablado de no ser porque Jungkook estaba a punto de reprobar química y Jimin era el único que podía ayudarlo. Una vez sus caminos se cruzaron ya no fue posible separarlos;...
