Capítulo 2

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-. Aquí tiene -. Hagakure le hace entrega con una voz peculiarmente coqueta -. Disfrutelo -. Le guiña el ojo soltando una risita.

Aquel rubio cenizo la mira con el ceño fruncido, se guarda la grosería y toma la orden que dejó encargada esa mañana.

Salió de la tienda a zancadas, miró a su alrededor y camino hasta unos metros quedando frente a la mesa de aquel hombre leyendo periódico.

Hace un sonido con su boca, símbolo de molestia, llamando la atención de el destapado hombre.

-. Bakugo -. Saluda dejando el papel en la mesa.

Este inclina su cabeza para observar lo que estaba leyendo.

-. Otra de tus malditas noticias -.

Shoto niega con tranquilidad.

-. Te cité aquí por qué es el lugar más seguro -. Shoto le habla a su, por así decirlo, amigo.

Claro que eran amigos, pero el rubio se negaba totalmente.

Sabía que podía confiar en él y contarle todas las cosas buenas y malas, su amistad se basaba sobretodo en la confianza de contarse todos los horribles problemas que le hacían pasar al bicolor sus padres.

Si tenía algún problema, sabía quién era el indicado a ayudar.

-. Pues no pierdas el tiempo y suelta lo que tengas que decir -.

-. Mi padre me pidió encontrar una pareja antes de que termine la semana -.

-. Está vez el viejo se lució -. Sonríe descaradamente, pero nuevamente regresa a su posición -. ¿Y que demonios? ¿Quieres que me vista de mujer y finja? -.

-. No, necesito a una mujer de confiabilidad -. Le dice observando como a Katsuki le comenzaban a saltar los ojos.

-. ¡¿Por que demonios siempre quieres que arregle todos tus malditos problemas?! -.

-. Mi padre me está dando oportunidad, si no lo hago, me comprometerá con Midoriya -.

El de ojos rojos se detuvo analizando lo que le acaba de decir.

-. ¡¿Que mierda?! -.

 ¡¿Que mierda?! -

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-. Oíste ese grito terrorífico Uraraka -. Hagakure le habla temblando -. Parecía del mismo diablo -.

Ochako observa de reojo por el cristal de la cafetería.

-. ¡O por dios ese chico está a punto de lanzarse contra el otro chico guapo! -.

Ante los gritos de las muchachas se levantó de su lugar y fue a dónde la pelea.

-. ¡Uraraka! -. Su amiga intento hacer con aquel apellido, detenerla.

Está ya se encontraba empujando levemente a los que ya tenían su celular grabando, al público.

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