Capítulo 1

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. Mina, ¿me das permiso? —. Susurra aún adormilada a una de sus compañera de piso que se encontraba encima de ella, ocupandola de almohada —. Tengo que ir a mi trabajo —.

Como se espera de aquella mujer, con singular color rosado en su cuerpo, no respondió estaba muerta de sueño. Ochako abrió del todo los ojos y con esfuerzo movió a la chica teniendo un balbuceo como respuesta.

 Ochako abrió del todo los ojos y con esfuerzo movió a la chica teniendo un balbuceo como respuesta

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—. Hola Hagakure —. Saluda entrando el negocio.

—. Uraraka, bienvenida —. Detrás de la caja sale la chica con una sonrisa —. ¿Que tal el fin de semana? —.

Termina de colgar su abrigo para observar el establecimiento y luego regresarle la sonrisa mañanera.

—. No me quejo, enseñar manualidades es un encanto, pero, hacerlo para las personas mayores lo estoy considerando como un peligro —. Dice mientras suelta una risita —. Tuve que trabajar con origami para evitar que no se cortaran un dedo por las tijeras, al final se cortaron con el papel —. Suspira con una sonrisa.

—. Los abuelos son muy divertidos —. Le comenta su amiga al ver cómo se iba agotando la castaña con solo el recuerdo.

Ochako asiente con pesadez, pero su sentido del olfato hace que su mente despierte.

—. Huele delicioso —. Dice al momento en el que se coloca su mandil.

—. ¡Cierto! —. Repentinamente grita asustando a la de ojos grandes —. ¡Un hermoso chico guapo llegó a la pastelería y encargó todo una docena únicamente de especiales! —. Con una boba sonrisa se retuerce como enamorada.

—. Hermoso chico guapo —. Pensativa Uraraka la mira —. ¿Otro? —. Le guiña un ojo sabiendo ya como era su amiga.

—. Eso no importa, es guapo, deberías ponerte manos a la obra y comenzar a trabajar —. Hagakure se coloreo de rojo ante la pregunta.

Es una chica que es muy habladora, no se mide a la hora de hablar de chicos, no se retracta de sus palabras pero su rostro es fácil de leer.

Ochako se ríe.

—. ¿Quién se supone que es la jefa? —.

—. En estás circunstancias, yo claro —. Cruza los brazos mientras alza el pecho, aún sonrojada —. Ahora, ¡A trabajar! —. Intenta mostrarse molesta, más solo le sale un gesto.

Ochako se lleva la mano a la frente y se va marchando a la cocina.

Realmente le gusta la repostería, tanto a ella como a su empleada, pero así como le gusta cocinar su cariño es el mismo que su recién reinaugurado grupo de apoyo a los mayores de edad. No faltando el gusto a su club de clases de baile para adolescentes, o su tienda de flores, sin duda, tenía varios negocios y a todos les tenía un gran aprecio.

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