Todoroki Shoto, hombre que está a punto de dirigir la empresa familiar. Pero, necesita una última pieza.
Uraraka Ochako, dulce mujer que atiende con cariño a todos los trabajos que mantiene. Aunque siempre esconde el motivo de ellos.
Ambos encontrar...
—. Pero tú lo aceptaste —. Todoroki continuaba doblando ropa y meterla en la maleta.
Ochako estaba con los ojos más que abiertos.
Acababa despertar y su mente recibía al nuevo día, de pronto, una maleta vacía aparece frente a ella y Todoroki se encuentra llenando la otra al otro lado de la habitación.
—. Ya —. Dice al recordar la respuesta que le dió —. ¿Qué pasará con mi trabajo? —.
—. Deberías tomarte unas vacaciones, hasta donde se, nunca lo has hecho —. Menciona el, sin tomarle mucha importancia al tema.
Ella hace una mueca.
—. ¿Quieres que elija tu ropa? —. Le comento mirándola a los ojos.
Él se veía bastante serio, por lo que Ochako salto de la cama y voló al ropero, con la cara roja.
—. No es necesario —.
Esto sería una verdadera locura.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
—. Quiero invitar a mis padres —.
Un pequeño recuerdo atravesó por su mente.
Todoroki no dudo en su idea.
Cambia la dirección del GPS a la casa de los padres de Ochako, cosa que sorprendió a la castaña.
Pensó que lo había dicho mentalmente.
—. A una cena, cuando estemos de regreso —. Le cambio avergonzada.
Todoroki suspiro.
No podía alegar con ella, porque era como un regalo. El viaje por supuesto.
Por lo que regreso a su ruta.
Ochako borró su vergüenza y comenzó a pensar.
¿Porqué decidió hacer ese viaje su esposo?
—. Todoroki —.
—. Shoto —. Corrigió él.
Ochako suelta una pequeña sonrisa al escuchar la voz semi molesta del hombre.
Ella tenía la idea de que fue por tal vez curiosidad... o esperaba algo así.
—. Fue por el regalo que me diste —.
Sabía que Shoto era una persona honesta, o al menos eso pensó, tal vez intento mentirse a ella, por lo que Uraraka no insistió más.
En cuanto llegaron a la terminal y subieron al avión, ambos no se dieron cuenta del invisible muro que se había hecho, por lo que, se guardarían sus palabras hasta llegar al otro país.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.