C8: «Cicatrices de oro [1]»

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Regla personal de la Familia Shinazugawa: Esconderse lo más rápido posible cuando "padre" llegue a casa

El ambiente en el Izakaya era como normalmente sería en un dia normal, alegre con todo burbujeante, el cocinero detrás de la barra estaba completamente ocupado y los dos meseros del local estaban entrando y saliendo del local con tarros de cerveza y platos de aperitivos y comidas pesadas en la mano.

El ambiente burbujeante y cálido del trabajo de Sanemi Shinazugawa hacían que el mencionado quisiera vomitar.

Dejo los tarros de cerveza en la mesa de afuera del local y distraídamente noto que ya estaba oscureciendo, Sanemi se apresuró a mirar a los hombres en la mesa y darles una sonrisa [más como una amenazadora mueca forzada] y se apresuró a entrar en el restaurante/bar tradicional de nuevo, saludando a una pareja joven en la barra, habló con su jefe, que en este momento estaba haciendo los pedidos de la mesa 12 y 44.

Todo iba relativamente bien hasta que una conmoción afuera de la tienda llamó la atención de Shinazugawa, el adolescente de 18 años miró a su jefe, pidiendo la autorización para salir a verificar qué estaba pasando afuera, el hombre de 49 años simplemente respiro profundo e hizo un movimiento despectivo con la mano dándole al adolscente de cabello blanco y cicatrices en la cara luz verde para actuar.

—¡P-por favor señor, le dije que me dejara en paz!— Sanemi miró con sus ojos llenos de empatía y molestia como uno de los hombres a los que había atendido anteriormente acosaba a su compañera de trabajo: Ozaki.

—Vamos nena, solo queremos hablar contigo un rato, ¿Acaso es mucho pedir?— El hombre más random que Sanemi a visto en toda la noche tuvo la audacia de tocar las caderas de su compañera de trabajo sin su permiso previo y Sanemi simplemente vio rojo en sus ojos y se apresuró a donde estaba la mesa fuera del local y apartó la mano del tipo al mismo momento que alejaba a Ozaki del hombre. El tipo no parecía contento —¿¡Cuál es tu maldito problema!?— Grita, llamando la atención de varios clientes de las demás mesas.

—Mira, Sanemi ya va a hacer su buena acción del día— Se ríe un anciano unas mesas lejos de ellos. Sanemi lo ignoró porque le importaba una mierda lo que estuviera diciendo ese viejo decrépito.

—Ella no te dio permiso de tocarla, así que cierra el maldito hocico y déjala en paz, maldita mierda— Sanemi puede sentir como le hierve la sangre y no tiene nada que ver con que es propenso a ser una persona violenta cuando está cansado y sinceramente no ha dormido más de 4 horas en todo el jodido día —Así que déjanos hacer nuestro maldito trabajo— Gruñe cuando el hombre parece estar hirviendo en cólera pero lamentablemente para el Sanemi podía ser aún más agresivo de él si se lo propone.

—Lo que este haciendo con la chica es mi problema ¿No crees?— Pregunta, tan enojado que se levanta de la silla y cuando se tambalea, Sanemi se da cuenta de que el hombre está tan borracho que es probable que no sepa lo que está haciendo con su jodida existencia, pero a Sanemi le importa una mierda —Si quieres un momento con ella deberías esperar tu turno mesero de pacotilla— Como se mencionó anteriormente, el ánimo actual de Sanemi no era el mejor...

Así que el tremendo puñetazo directo en la quijada del hombre que lo mandó al suelo no fue una sorpresa para los habituales en el local.

—¿¡Co-como te atreves!?— Gritó uno de los amigos del tipo mientras levantaba al hombre inconsciente.

—Largate de aqui antes de que te rompa la cara a ti también— Gruñe cual perro rabioso, y todos los hombres toman la mejor decisión de todas sus jodidas vidas y se largan del lugar cuál presa cuando ven al depredador —Y tu— Hace un modin hacia Ozaki, la chica se estremecen mientras asiente con la cabeza y grita "¡Si, Shinazugawa-sama!" A lo que Sanemi solo gruñe con enojo —Vuelve al jodido trabajo— El ambiente vuelve a ser animado y alegre y Sanemi se siente mareado y enfermo.

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