Capítulo 17.

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Capítulo diecisiete

. -Let me die.

''Nunca fui tu prioridad, ni tu centro de atención, mas bien fue por burlas, que notaste mi existencia''

Laura estaba estirada en su cama, dejando caer su cabeza por unos lados de la cama. Sentía una punzada en su muñeca, una punzada de dolor. Levantó su pierna y vio sus moretones en este, eran morados, y grandes. Estaba oscureciendo, se fijo en la hora en su reloj de mesa. Las seis y media. Cerró los ojos, y pequeños recuerdos como en luces le llegaban a la mente. Aparecía Sandy, escritorios, sillas, láminas de química y física que eran difíciles de entender. A los clones. A ella tirada en el suelo intentando buscar oxígeno entre las paredes. Todo estaba cerrado, y ella sufría cada golpe, lo sentía el doble de lo que jamás lo había sentido... Y eso debe ser porque le lastimaron en las mismas heridas. Abrió los ojos, y vio nublado, estaba llorando, las lágrimas caían por sus ojos, y sentía un peso en mitad de su pecho. Se levantó de la cama, al sentir unos golpes en la puerta principal de la casa. Se paró, y sosteniéndose de las cosas, llegó a las escaleras. Esperaba a Rydel, y cuando intentó llamarla ella no contestó, así que le abriría, ella ya la había visto de esta manera muchas otras veces. No pudo conseguir mantenerse de pie sobre las escaleras, y cayó rodando por las mismas. Vio borroso, y cerró los ojos, los entreabrió, y se encontró con Ross entrando por la puerta corriendo hacia ella.

- ¡Laura! ¡Laura! Lau... -Y dejó de escucharlo, cerró los ojos, quedándose inconsciente en el piso.

Abrió los ojos, y observó la sala, sus cuadros, la televisión, el centro de la mesa pequeña entre medio de los sillones, la alfombra, el olor a flores que salía cada dos horas de un pequeño aromatizante automático, y el clima templado que había sobre esa casa. Pasaba los dieciocho grados, y el lugar era acogedor. No se acordaba lo pasado hace unas horas, o minutos... Solo sabía que llegó a la mitad de las escaleras, lo otro no se veía, el recuerdo quedaba en blanco. Volvió a tirar la cabeza para atrás, y apretó los ojos. Intentó moverse, pero su cuerpo le dolía, sus muñecas seguían punzantes. Escuchó un grito agudo, y abrió los ojos de golpe encontrándose con la rubia de su amiga parada mirándola con los ojos tan brillantes que parecían estrellas, si, así brillaban. Tapó su boca con la mano, y dio unos saltos, gritó el nombre de Ross en alto. Él apareció por la cocina con una taza de chocolate caliente, y cuando vio a Laura levantada, se lo llevó.

- ¿Qué me pasó?

Ross se sentó enfrente de ella con los codos apoyados sobre sus rodillas y entrelazó sus manos.

-Caíste por las escaleras, yo toqué a tu puerta y cuando escuché un ruido dentro de la casa, entré, y te observé en el piso... No supe qué hacer más que llamar a tu novio y a Rydel.

Laura se preguntó dónde era que él estaba, no lo vi salir de ningún lado por los siguientes cinco minutos, Rydel tomó su mano y la acarició despacio. Ross miraba atentamente a esa escena, nunca pensó estar de tal manera en la casa de ella. Solía burlarse de ella, y empujarla si la encontraba en los pasillos. Ahora permanecía preocupado por lo que le pasa, hay veces que su mente solo pensaba en ella, y en lo que Sandy podría hacerle.

...

Rydel se fue, le había explicado que cuando Riker la vio de tal manera en el sofá, salió del lugar. No la podía ver de tal manera, se había enamorado de Laura y por lo tanto, cuando observó tal escena sintió enojo, pena e infelicidad. Salió tan rápido como había entrado, y se fue de esa casa sin antes mirar a Ross desde lejos... Cuando ellos llegaron, él estaba en la casa, y eso no le había preocupado hasta que empezó a pensarlo y reflexionarlo lentamente. Entonces, Ross y Laura estaba solos en la casa. Ella estaba sentada sobre la escalera mirándolo cuando cerró la puerta. Se dio media vuelta, y caminó donde ella, se sentó a su lado, y le giró para verla a los ojos pero, Laura le ignoraba.

-Era la primera vez que tocaba la puerta para entrar a tu casa. -Dijo, y Laura giró la cabeza, le sonrió.

-Aprecio mucho que lo hagas. -Llevó un mechón de su cabello detrás de su oreja. Ross bajó su cabeza, y una comisura de su labio se expandió por su rostro, y un brillo iluminó sus ojos color Miel. Laura se enamoró de ellos, lamió sus labios, y la cercanía empezó a ser escasa, cuando Ross tenía una mano en su cuello acariciándolo, Laura volvió a la tierra. Miró esa belleza que tenía enfrente de ella, que era como un par de gemas, sus ojos eran tan perfectos que parecían dos pequeños diamantes. Miró todas las fracciones de su rostro, cuando tensaba la quijada, cuando sonreía, y cuando su nariz se arrugaba un poquito. La puerta se abrió, y ambos escucharon la toz de una persona, y sabían que era el padre de Laura. Ella se separó de inmediato de Ross, y no miró a Damiano. Este le vería todos los moretones, y era lo últimos que esperaba, con la campera tapó las heridas de su muñeca, que por más que estuvieran cubiertas por vendas, se veían por la sangre.

-Deberías irte. -Le susurró Laura a Ross sin que su padre escuchara.

-Esta Bien. -Se pasó las manos por las piernas, estaba sudando. Se acercó para darle un beso en la mejilla, pero luego se alejó, levantó una mano para acariciarle la cara pero, la bajó. -Adiós.

Su padre le vio salir por esa puerta, y cuando la cerró con llave, Laura ya estaba arriba. Estaba toda lastimada, necesitaba tomar una ducha, maquillarse, y ahí recién podría hablar con Damiano. La llamó y ella se detuvo en seco.

- ¿Qué hacía un chico en casa?

Laura rodó los ojos, si tan solo supiera cuantas veces estuvo en la casa ese chico, ese chico de lindos ojos Miel. Sonrió pero, luego borró su sonrisa. No se iba a permitir volver a pensar bien de él, no quería pensar de Ross de tal manera que pudiera enamorarse. Ella estaba a gusto con Riker por más que no haya pasado nada más, no eran novios pero, capaz estaban cerca.

-Es un compañero de clase, papá.

- ¿Compañero? No parecía eso, estaban a punto de besarse. ¿Es Riker? -Preguntó, y se deshizo de su corbata.

-No, se llama Ross.

-No quiero que entren chicos a la casa si no estoy yo presente. -Exigió.

Laura apretó los dientes. No se dio media vuelta aunque quisiera, formó sus manos en puños, y habló.

- ¡Nunca estás en esta maldita casa! ¡No Tienes derecho a poner reglas así! Siempre trabajas, nunca tienes tiempo para mí. -Exclamó, estaba enojada, demasiado y nunca se ponía así con su padre, le respetaba y quería mucho. Entró a su habitación, y con fuerza cerró la puerta de la misma, esta chocó y casi se rompe la cerradura. Se apoyó contra la puerta, y empezó a llorar. Ya nunca tenía tiempo con su padre, si alguna vez alguno de ellos muere, no tendrías recuerdos... no tendrían muchos.

Holaaa Esta es La Primera vez que escribo en la Novela Amm :D En el Capítulo anterior Comente sus Comentarios Y espero que en este Capítulo Halla Mas Comentarios que en el Cap Anterior c: Como ya deben Suponer se Acerca RAAURA ^.^ Pero No sera Nada facil, Como esta Novela es Adaptada no Podre Cambiar nada pero si Tratare de Hacerle una 2da Temporada depende de como valla avanzando la Novela >.< COMENTEN Y VOTEN <3

Let Me Die (Raura)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora