Capítulo 35

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Capítulo Treinta y cinco -Let me die.

''Es imposible ya lo se, perdóname''

-Oh, mira qué tierno era. -Dijo Laura mirando hacia la foto en el cuadro

- Le faltaba un diente, era muy bello -soltó una risa y siguió viendo las otras fotos que había en la pared, antes no se había detenido a hacerlo.

-Esta -señaló a una con su padre

-fue cuando su padre lo llevó a pescar por primera vez, él estaba asustado, tenía cinco años -Ross llegó a su lado y abrazó a Stormie por la cintura y le dio un beso en la cabellera- y se me aferró a la pierna diciendo: "Oh, tengo miedo mami, ¿qué pasa si algún pececito me lastima?" y yo tan solo me reía.

Las mejillas de Ross se tornaron rojas.

-No es necesario contar los detalles de aquel día -Empezó él mientras miraba hacia el cuadro-. Es vergonzoso.

-Ross, muchacho todos tenemos momento vergonzosos en nuestra vida de pequeños como Laura -Dijo su padre y apoyó las manos en los hombros de su hija. No quería que contara la historia de cómo se había quedado aferrada a la pierna de su madre un día antes de jardín. -Un día antes de que ella entrara al Instituto en la parte de Jardín (Kinder), se aferró a la pierna de Ellen y no la soltó en todo el día. Se había quedado aferrada a su pierna hasta cuando nos tuvimos que ir a dormir, así que ella durmió con nosotros y al despertar, aquella mañana, seguía en el mismo lado y de la misma posición. -Su padre le dio un sacudón y Laura cerró los ojos respirando con tranquilidad, odiaba esa historia, la hacía verse como una nena caprichosa.

-Oh, y al otro día, supongo, que no quiso soltar a tu esposa de la pierna como una nena caprichosa -Dijo Stormie mirando a Damiano quien asintió

-, conozco una historia parecida. -Dijo mirando a su hijo.

-No soportaré esto, mamá -Dijo Ross y estiró la mano hacia Laura quien la tomó- Llámame cuando la cena esté lista, saldremos a caminar ¿si?

Damiano rió y soltó a su hija sin antes darle un beso en la mejilla. Desde hace unos días que su padre había estado demasiado cariñoso con ella y Laura le agradaba, pasaba tiempo con él y eso le encantaba. Sus horas se redujeron, todas las noches empezaría a llegar a las nueve de la noche y esa idea había alegrado a Laura intensamente. Ross la tomó de la cintura y la besó antes de salir por la puerta. Damiano y Stormie se le quedaron mirando como sus dos hijos se besaban, a Laura le dio vergüenza como todas las cosas pero, se dejó llevar por el momento. Su novio mordió su labio y se alejó de ella, le miró por unos segundos y volvió a besarla.

Eran como las ocho de la noche cuando salieron a dar una vuelta para alejarse de aquella casa donde, seguramente, seguían hablando de todas las historias vergonzosas que alguien puede tener siendo pequeño, Ross de pequeño era muy cómico y muy miedoso, vivió casi siempre con su madre después de que sus padres se separan. Su padre no era el mejor de todos los tiempos pero aún así le quería.

-Así que... -Dijo Laura -, ¿pensaste que un pez iba a lastimarte?

- ¡Tenía cinco! -Se quejó Ross estirando las manos a sus costados, para eso tuvo que soltar la mano de Laura -Era un nene, no sabía que los peces no comían humanos.

Laura soltó una carcajada que sonó alrededor de toda la calle, ya que estaba vacía, era un Viernes a la noche, los adolescentes solían estar preparándose para salir a bailar, y las personas mayores/grandes se quedaban mirando algún programa sobre política o esas cosas.

-Oh, Dios mío. -Dijo Laura sin poder respirar de la risa- ¡No puedo creerlo! -Gritó y siguió riéndose, su novio era un tonto pero de una buena manera. -Eres un tonto, cielo.

Let Me Die (Raura)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora