Capítulo 34

831 73 9
                                        

Capítulo treinta y cuatro. -Let me die.

''Por pensar solo en mi, por pensar solo en mi, por no darte mas de lo que tengo''

Llegaron en el momento en el que Laura estaba a punto de cerrar los ojos, su cuerpo estaba débil y se sentía vulnerable. Cuando la tomaron de los brazos y piernas para ponerla sobre la camilla y llevarla a la ambulancia que la había estado buscando desde la noche pasada, estos empezaron a arder, tenían unas heridas a lo largo de los mismos, eran como tajos extensos y grandes. Obligó a su mente a despejarse pero no lograba hacerlo, se acuerda haber despertado en medio de la pesadilla que había vivido a noche y ver a Sandy con una pequeña navaja en las manos. Su cuerpo empezó a temblar: sentía miedo al recordar la noche pasada y el clima había cambiado rotundamente, hacía muchísimo frío, Laura podía sentir como los pelos del cuello y brazos se le erizaban por el viento que chocaba contra su cuerpo y por la baja temperatura. No se dio cuenta que había entrado en la ambulancia hasta que giró la cabeza y vio todos los aparatos que había a su alrededor, minutos después, esta arrancó yendo directamente hacia el hospital. Laura no estaba dormida, estaba lo bastante despierta por más que intentara dormir. Los médicos intentaban entablar una conversación pero la castaña no podía hablar. Principalmente, los médicos solían hablar con los pacientes para que estos no se durmieran y se mantuvieran despiertos hasta llegar al hospital con los médicos más especializados en todo esto tipos de cosas, movió la muñeca para llevársela al estómago cuando sintió una punzada y soltó un pequeño grito, después de aquello su mano empezó a doler. No habían examinado a Laura porque, lo único que importaba ahora era que no se durmiera, su respiración era pausada y estaba cansada, no había que ponerla aun más cansada. Los médicos le tomaron la muñeca y ella se mordió el labio, le dolía. Sentía como un clic cuando estos se la movían para examinarla, un dolor se impregnó por toda su muñeca hasta los dedos. Con la otra -que estaba completamente bien, ni una herida. Tan solo sucia-, se apretó la remera para no gritar, su labio había empezado a sangrar y el sabor de esta -era como un hierro- le daba asco. Lo único que lograron hacer sobre la muñeca fue colocarle una venda que sea ajustada de tal manera que el dolor no sea tan fuerte. El hospital estaba a una hora y media del bosque en el que estaba perdida pero, el viaje duró mucho menos o eso le pareció a ella. Al bajar de la ambulancia, su padre estaba a su lado sosteniéndole la mano que no estaba lastimada, tenía unas ojeras impresionantes, eran bolsas negras y sus ojos estaban rojos, odio verlo de ese modo entonces, cerró los ojos, escuchó gritos diciendo que no se durmiera, abrió los ojos de repente y su padre tenía las manos en su cara, movía los labios diciendo algo pero Laura no podía entenderlo, tampoco podía leerlos. Su respiración había mejorado y eso era algo bueno.

...

Ross había aparecido por esa habitación unas cuantas veces pero cada vez que entraba, Laura se hacía la dormida tanto como con los doctores, su padre y Rydel. No quería hablar con nadie porque sabía que le iban a hacer las típicas preguntas y no quería responderlas. No deseaba hablar con cualquier persona sobre lo sucedido porque le traía malos recuerdos, y las lágrimas se acumulaban en sus ojos cuando los momentos se recopilaban en la cabeza y pasaban como si fuera una película. Tal vez, algún día, podría tener el valor de contarle a su padre quién era la persona que causaba esto y hacer algo al respecto pero ese no era el momento. Ross y Rydel sabían perfectamente quién hizo esto, más bien: quiénes. Miraba hacia la pared cuando sintió la mano de alguien agarrar la de ella y unirla, conocía esos dedos al igual que la mano que enrollaba la suya. No giró la cabeza porque no quería verle, había estado metida tanto en sus pensamientos, en sus ideas, en si misma que no notó cuando abrió y cerró la puerta, menos el sonido de sus zapatillas chocar contra el piso.

- ¿Puedes irte? Quiero volver a dormir. -Dijo Laura mirándole, él tenía una expresión de enojo en su cara- Por favor.

-No estuviste durmiendo, tan solo cerrabas los ojos pretendiendo dormir para que nadie te preguntara algo... Ya que, supongo, no quieres hablar con nadie porque no vas a decir una mierda -dijo y cruzó los brazos-, ¿me equivoco?

Let Me Die (Raura)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora