Draco
La vida de un adolescente puede llegar a ser difícil, especialmente en esta época del año: la presentación. Septiembre, el noveno mes del calendario, siempre ha sido un mes señalado para conocer los resultados. Antiguamente, era costumbre recibirlos a los quince años, como un rito de paso. Pero esta vez no fue así. Los resultados se habían retrasado varios meses sin explicación, como si el destino jugara con nuestras ansiedades. Esperaron hasta que estuviéramos en sexto año para entregarlos, como si aquello marcara el verdadero comienzo del ciclo.
Había pasado horas caminando por los pasillos interminables de Hogwarts, evitando a todos. Me dirigía a los baños del ala este, buscando algo de paz, aunque fuera solo por un momento.
Entonces lo sentí.
Un aroma. Atrapante. Intenso. Familiar en su calidez pero peligroso en su promesa.
Me detuve.
Al principio lo atribuí a mi imaginación. Estaba cansado, hambriento, emocionalmente agotado. Pero no, el olor seguía allí, suspendido en el aire, como una invitación silenciosa. Me vi a mí mismo avanzando, guiado por el instinto más que por la razón, hasta que escuché una voz:
—...Yo no quiero hacer esto. Por favor, déjenme ir.
Una súplica.
¿Quién estaría tan lejos del comedor a esta hora? La mayoría estaría disfrutando de la cena, riendo, rodeados de amigos. Excepto yo, claro. No soportaba ver sus caras. Esa mezcla de nerviosismo y anticipación me enfermaba.
La voz continuaba. Frágil. Pequeña. Delgada como un hilo de viento tembloroso.
Me acerqué. ¿Qué mal podría ocurrir si se trataba de alguien débil?
El aroma se volvió más denso. Dulce, pero desesperado. Y entonces, la voz cambió. Ya no era aguda ni temblorosa. Era más grave, más firme... como si no fuera la misma persona.
Y en efecto, no lo era. No estaba solo ahí dentro.
Había más de uno.
Lo supe con certeza.
Me apoyé contra la pared, escuchando con más atención.
—Vamos, no te asustes, Potter. Si lo haces por las buenas, nada malo te ocurrirá.
¿Potter?
Así que era él.
Harry Potter desprendía ese aroma.
Su presentación se había adelantado. Y por cómo hablaban, no era el único que lo había notado.
Ya no había vuelta atrás.
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Anteriormente
Harry
Mi rutina diaria no cambiaba, ni siquiera ante el evento más esperado del curso. El día más importante para los alumnos de quinto año finalmente había llegado, incluso para mis amigos. Aunque yo había tenido que esperar un año más que todos los demás, no podía decir que me importara demasiado.Veía a algunos alumnos claramente preocupados. La discriminación hacia los omegas no había cambiado en absoluto, ni siquiera con el paso de los años. Hogwarts, como siempre, no era la excepción. Las miradas juzgaban, los susurros ardían más que hechizos. Sin embargo, otros alumnos lucían seguros, confiados, hasta altivos. La mayoría pertenecía a familias de sangre pura, aquellas que veían la presentación no como un descubrimiento, sino como una formalidad para reforzar su linaje.
—Ron Weasley —llamó una voz firme que resonó por todo el Gran Comedor.
Ron se levantó de inmediato. Caminó con paso apresurado hasta recibir el documento, y volvió a la mesa con una sonrisa orgullosa, mostrándonos el papel con las palabras que confirmaban lo que ya sospechaba: era un alfa.
—Blaise Zabini.
Otro que se levantó con total serenidad, casi aburrido. Recibió su documento y regresó a su lugar sin un cambio de expresión. Otro alfa.
—Pansy Parkinson.
Uno más. Sentí cómo la ansiedad me trepaba por el pecho como una hiedra venenosa. Podría morir ahora mismo y al menos me ahorraría la espera.
—Hermione Granger.
Su nombre fue pronunciado con claridad. Se levantó con algo de nerviosismo, pero con la frente en alto. Al regresar, dejó ver el documento: beta.
Mi corazón latía desacompasado, mis manos comenzaban a sudar.
—Draco Malfoy.
Por supuesto. Si había alguien en la sala destinado a ser un alfa, era él. Se levantó como si estuviera en una pasarela, seguro, elegante, arrogante. Volvió con su hoja bien visible. Alfa, como toda su familia.
Y entonces...
—Harry Potter...
Mi nombre.
Pero hubo una pausa. Apenas un par de segundos, pero suficientes para que todos levantaran la cabeza y clavaran sus ojos en mí. Como si esa pausa anticipara algo… diferente.
Me levanté.
Podía sentir cada mirada clavarse en mi espalda, como si fueran dagas afiladas que atravesaban capa por capa, hasta la médula. Tragué saliva. Mi respiración era pesada, pero logré caminar hasta recibir el documento.
Mis manos lo tomaron con urgencia, más por ansiedad que por emoción. Lo desplegué al instante, sin importarme si alguien lo veía. Lo necesitaba. Tenía que saber.
Y ahí estaba.
Una palabra, escrita en tinta negra gruesa. Inconfundible. Cruel. Fría como el hielo en la temporada más cruda del invierno.
Omega.
Un balde de agua helada. Un golpe seco. Una revelación que no esperaba, o quizás sí, pero me negaba a aceptar.
Vaya sorpresa.
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||sweet scent|l (Rehaciendo)
Storie d'Amore☆ En Hogwarts, llega el dia donde a los alumnos de 5to año se les entrega su resultado, este ayudandolos a saber su clase, entre ellos estan Alfa, Omega y Beta. ✓Pareja principal Drarry ✓ omegaverse ✓ Romance ✓ Pansmione ✓ Blairon ✓ Cliche ✓ Conte...
