Veinticinco

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El cachorro era mi regalo de cumpleaños.

¡Que emocionante! aunque aun sigo pensando que me metí a una dimensión donde eres bueno conmigo. Pero me alegra haber pasado este día contigo.

Enserio dije eso.

En fin jugamos con el cachorro, reímos tal y como en el pasado y a pesar de que deseaba preguntarte porque te alejaste preferí guardar silencio y disfrutar el momento a tu lado, quería decir que te he extrañado pero solo atine a sonreír.

Volvimos a casa a las ocho y juntos bautizamos a nuestro perro-hijo Orejitas de amor, no me juzguen por el nombre a mi me gusta, pero bueno ahora el hermoso Orejitas del amor duerme en su pequeña cama que Ángel me regalo antes de irse.

Lo amo... no a el sino a mi hermoso cachorro.

Con amor una Mary feliz.

Idiota ¡te amo!Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora