Treinta y tres

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Es un milagro que haya internet.

He estado concentrada en completar la tarea, tengo dos días mas para entregarlo y me siento algo nerviosa. Liz a estado tecleando como desquiciada durante toda la mañana, Henry apenas si a pegado el ojo durante toda la noche pues si decidimos terminar todo este día, queríamos divertirnos y según sabia por Jake, el chico con quien salí, tendríamos unos cuantos días mas antes de que acabara el campamento. 

Durante la hora del almuerzo Liz termino dormida sobre la mesa, Henry tuvo que llevarla hasta su cabaña en sus brazos (tan romántico) por lo cual me quede sola, claro que solo por un momento, Jake se situó a mi lado y sentí las maripositas recorrer mi cuerpo entero. 

Quedamos para salir y no tienes idea de lo emocionada que estoy, no le he podido contar nada a Liz, la pobre debe estar babeando ahora, así que eres el primero en enterarte diario. 

Mi segunda cita, aquí vamos.

Con emoción una Mary lista para su segunda cita.

Idiota ¡te amo!Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora