Veintinueve

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En el autobús pude sentarme junto a Liz y gracias a que tiene internet ilimitado logramos ver nuestra serie favorita. Al llegar luego de largas, muy largas horas puedo asegurar que no tengo trasero. Sad.

Liz se ríe de mi ante el comentario, se la ha pasado diciendo que no debí traer el diario aquí y tal vez tiene razón. Pero ya es tarde para volver a casa pues durante la siguiente semana la pasaremos aquí.

Para evitar problemas y que mis oscuros secretos salgan a la luz esconderé mi diario bajo la cama, si, eso es seguro ¿No?

Con amor una Mary de campamento

Idiota ¡te amo!Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora