El principe y el caballero

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Pareja: Harco
Resumen: Draco solo quería ser un niño normal.
Au Principes
Advertencia: Ninguna, exceso de azúcar (?)

Les comparto la canción que estaba escuchando en el momento, para que sienta el ambiente.Es del soundtrack de la Cenicienta.

-Ö-

Hace mucho tiempo, ubicado en el corazón de Inglaterra, existía un reino lleno de riquezas, bellos paisajes y un hermoso castillo. En el vivía un príncipe, de nombre Draco.

Draco provenía de una de las familias más nobles de toda Inglaterra. El niño, a pesar de tener una corta edad, poseía una belleza inigualable; su cabello tan rubio y sus ojos grises como una tormenta, eran los rasgos que mas destacan del pequeño príncipe.

No obstante, el rasgo más característico de Draco era que poseía una curiosidad enorme, quería ver más allá de las cuatro paredes que rodeaban su castillo. Explorar nuevos mundos y salir a las afueras de Slytherin para descubrir que había más allá.

Desgraciadamente, Draco tenía un deber que cumplir, a pesar de tener solo diez años, Draco tenía la responsabilidad de en un futuro convertirse en el rey de Slytherin y aunque el rubio no quería el título que le fue otorgado mucho antes de que naciera, no tenía opción.

Sus padres, Lucius y Nacisa Malfoy, reyes de Slytherin, sabían que su perfecto heredero no aspiraba a la corona, el niño, como cualquier otro, solo quería jugar en el jardín, divertirse, reir; no ir a cenas elegantes, ni bailes aburridos. Quería ser un niño normal.

Lucius, no contento con la actitud de su hijo, obligaba a Draco a cumplir las responsabilidad que le correspondía como el futuro rey de Slytherin. Así que, desde que el niño cumplió la tierna edad de siete años, el rey sometió a su único hijo a lecciones de etiqueta, historia, esgrima, etc. Para que en un futuro Draco se convirtiera en un excelente gobernante. Y olvidará el ridículo sueño de ser como cualquier plebeyo.

Narcisa en cambio creía que su esposo exageraba con las lecciones de Draco metiendo más presión de la que debería cargar un niño, por lo que cuando faltaban algunas horas para que el sol se pusiera, a escondidas de su padre y con permiso de su madre, Draco se escapaba a los jardines del castillo a relajarse un rato, jugar en el pasto, lanzar piedras en el lago y poder divertirse y olvidarse de sus responsabilidades reales.

Esa tarde en particular Draco estaba muy enojado con su padre, pues había sido obligado a convivir con la princesa Daphne, futura reina de Slytherin y futura esposa de Draco.

El rubio odiaba la idea, la niña no era para nada interesante, no se reía de sus chistes, ni quería jugar con él. Draco estaba frustrado, no quería una reina que fuera aburrida como una piedra.

Por lo que en cuanto la reunión terminó, Draco, sin ni siquiera cambiarse sus ropas reales, corrió por todo el castillo para olvidar el mal rato, hasta llegar al jardín en busca de los caballeros que se encargaban de cuidar el palacio.

Los caballeros de la corte real eran hombres fuertes e inteligentes que protegían a la familia real con su propia vida.

Draco buscaba entre la multitud de personas a una en específico. Tratando de que no fuera visto, pues no quería que su padre se enterara de sus pequeñas escapadas. Busco y busco hasta que a lo lejos, vio a una persona de cabello negro alborotado inconfundible, el rubio corrió hacia aquel hombre.

-Príncipe Draco - saludó al hombre, con una reverencia en forma de respeto.

-Capitán, Potter - saludo el niño con una sonrisa

James Potter, era el capitán de todos los caballeros en el castillo. Él junto a su madre eran las únicas personas que sabían de las aventuras del niño.

Black TimeDonde viven las historias. Descúbrelo ahora