Capítulo 3: Desacierto

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Harry se congeló después de haber abierto la puerta, mirando fijamente la imagen en frente de él.

Perrie estaba sentada en la mesa, con las piernas cruzadas, rodeada de papeles y bolígrafos. Su cabello era rosa — cambió del color lila que había lucido durante las últimas dos semanas — y atado en un moño desordenado en la parte superior de su cabeza. Llevaba mallas azules y un suéter negro, así como calcetines gruesos con los colores del arco iris.

"Hola," dijo Harry suavemente mientras ella ni siquiera levantó la vista. Cerró la puerta tras de sí mismo y dejó su bolsa.

Perrie finalmente levantó la mirada y una sonrisa floreció en su rostro. "Hey cariño."

"¿Nuevo color?" hizo un gesto hacia su cabello. "Me gusta."

"Se me antojó," respondió, encogiéndose un poco y poniendo la pluma que sostenía a un lado.

"Te queda." Sonriendo, Harry se acercó a la mesa, tomó uno de los papeles e inclinó la cabeza para tener una buena mirada. "¿Estás haciendo bocetos?"

Perrie suspiró. "Vamos a tener un desfile de moda en unos pocos meses. Tengo que entregar mi concepto la próxima semana."

"¿Cuál es tu concepto?" Preguntó Harry.

"Buena pregunta." Perrie saltó de la mesa y se acercó al fregadero para hacer té. "No estoy segura de lo que quiero. Ropa de verano, tal vez, porque será abril para el momento en que los mostremos. Pero ¿debo mostrar moda de hombres o mujeres? Ambos, ¿tal vez? ¿Y en qué estilo?"

"Tuyo," respondió Harry. Abrió un armario y frunció el ceño ante las nuevas tazas justo en su línea de visión. "Debe ser algo que refleje tu personalidad, ¿no?"

"Es tan fácil decirlo, Harry." Perrie puso los ojos y encendió la caldera. "Mi estilo me queda. Es un estilo que combina diferentes estilos ya existentes. O más bien marcas." Ella frunció el ceño un poco. "Tengo que salir con algo que es original y nuevo y moderno y a la moda."

Harry dejó las tazas en la encimera. Una era negro y tenía la cara de Mickey Mouse en blanco, el otro era blanco y tenía el rostro de Minnie Mouse en negro, así como una cinta roja trazada con lunares. "Eso es por lo que tus estudios son esenciales, ¿verdad?"

Perrie gruñó, doblando sus rodillas e inclinando la cabeza hacia atrás. "Básicamente, sí."

"¿Por qué la presión, entonces? Lo hiciste bien antes."

"Lo sé," murmuró. "Es el primer desfile de moda serio, sin embargo."

"Yo puedo ayudar, si quieres," ofreció Harry. "Sólo déjame saber si necesitas algo."

"Estás lo suficientemente ocupado ahora," Perrie argumentó. "Me recuerda, ¿cómo te fue hoy?"

Harry se dio la vuelta, hurgando en un cajón por cucharas de té. "Sí, bien."

"¿Conseguiste alguna sugerencia?"

"No, todavía no." Se encogió de hombros, luego señaló a las tazas. "Sólo para que no me confunda. ¿Nos compraste unas tazas de pareja?"

Perrie sonrió dichosamente. Ella parecía mucho más relajada de lo que lo había estado hace pocos minutos. "Los conseguí por dos libras cada uno en la tienda de fábrica."

"¿Qué va a decir Colin sobre ti comprándonos unas tazas de pareja?" Harry sonrió. Al principio, él había estado un poco preocupado de que él mudándose con Perrie podría causar problemas, pero Harry no había tenido noticias de Colin todavía. Después de haber vivido con Perrie durante más de un mes, todavía no había conocido al chico, y ahora Harry se había tragado la teoría de Josh que Perrie solo había inventado historias sobre él y que realmente no existía.

empty skiesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora