Capítulo 11: Nos dan un ultimátum

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Antes amaba a los perros, ahora los odia más que a Dolores Umbridge y eso es mucho decir.

-Tori. Tenemos que irnos._ Sam se agachó hasta mi cómodo lugar en el suelo.

-Vayan sin mi... Sálvense._ dramaticé moviéndome como un gusano en el suelo.

-Déjale el drama a Trina, Roberts._ Daniel me levanto de un tirón logrando que un quejido escapara de mis labios.

-¿Estás bien Tori?_ Lucy se acercó hasta mi con preocupación.

Sentía un punzón en la pierna pero decidí sonreír para tranquilizarla.

-Todo perfecto Lucy Lu. ¿Ahora que hacemos?_ pregunté intentando ocultar la mueca de dolor que amenazaba con salir.

-Ni loco vuelvo a entrar con esos perros del demonio, creo que lo mejor será irnos caminando y conseguir un taxi._ sugirió André  cruzándose de brazos.

-Supongo que es lo mejor, mañana ya vendremos por los autos._ aceptó Trina empezando a andar por el camino que guiaba a la carretera.

Yo empecé a caminar con cuidado de no lastimarme demasiado pero aún así seguía su ritmo. Cuando logramos llegar a la carretera el dolor se hacía cada vez más insoportable, pero aún así logré aguantar los gemidos de dolor.

Jade al parecer notó como mordía fuertemente mi labio y se hizo junto a mi mientras los demás intentaban agarrar señal para llamar unos taxis.

-¿Qué te sucedió en la pierna, Roberts?_ preguntó en un susurro.

-Uno de los perros me alcanzó a morder._ contesté de igual manera mirando su rostro sorprendido.

-¡¿Cómo se te ocurre no decirlo antes?! ¡Debes ir al hospital!_ exclamó manteniendo su tono de voz bajo.

-Lo último que necesito ahora es ir a un hospital, gracias._ parpadee varias veces para evitar que las lágrimas de dolor se notaran.

-Me importa un bledo, Victoria. Iremos al hospital quieras o no._ ordenó con firmeza caminando hasta mis amigos.

No logré escuchar que les decía, estaba muy ocupada intentando no empezar a gritar de dolor, pero mis amigos me miraron con preocupación y asintieron a lo que Jade decía. Cuando el primer taxi apareció Jade me ayudó a entrar y le indicó al taxista que nos llevara a un hospital en específico.

-¿Qué fue lo que les dijiste?_ pregunté respirando pesadamente.

-Les dije que me había llegado un mensaje de mis padres en el que me decían que estaban a punto de iniciar una búsqueda por ellos y que debían irse. Después los convencí de que te cuidaría en el hospital._ respondió mirando por la ventanilla.

Llegamos al hospital y Jade fue quien pagó, segundos después me ayudó a bajar del taxi dejándome su cuerpo como apoyo. Un enfermero trajo una silla de ruedas y me ayudó a entrar al enorme hospital, Camila habló unos minutos en recepción y después me llevaron a una habitación.

No puedo explicar que demonios me hicieron, pero sentí como me aplicaban esas odiosas inyecciones las cuales detestaba con mi alma, después desinfectaban y finalmente me dejaron libre.

-¿Sabes qué eres una llorona?_ Jade entró a la habitación y sonrió con burla.

-Te apuesto a que llorarías peor que yo si te clavaran esas cosas del demonio en la pierna._ devolví soltando un profundo suspiro.

-¿Te encuentras mejor?

-Todo gracias a tu.

Le sonreí y ella hizo lo mismo hasta que un bostezo rompiendo el contacto visual.

Problem(jori)(Adaptación)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora