Nunca nadie me preparó para este amor tan desgarrador, para la locura de querer ser tuyo.
Pero tu "muerte..." ni siquiera eso te conmovió, ¿verdad?.
Porque si te amará con la misma intensidad, habrías cruzado antes el umbral para ser mío ,sentenció la muerte.
Kazama, quien se había quedado solo en la habitación, con pesar, intentó salir del baño. Se dirigió a su escritorio y pasó su tarde enfocado en estudiar y terminar los deberes asignados del día. El crujido de las páginas y el suave rasgar de su bolígrafo fueron los únicos sonidos en el silencio del cuarto, un intento desesperado por ahogar el eco del encuentro fallido con Shinnosuke y la soledad que lo envolvía.
La noche había llegado, tiñendo el cielo de un índigo profundo. Se levantó de la silla, sus músculos tensos por las horas de estudio, y su mirada se deslizó por la habitación. La cama de Shinnosuke seguía impecable, vacía. Un nudo se formó en su estómago. La mente de Kazama, traicionera, dibujó imágenes: Shinnosuke con Sayuri, quizás en una segunda cita, riendo, tomados de la mano, o quién sabe qué más. La idea le heló la sangre.
Con el corazón intentando no desmoronarse bajo el peso de esas fantasías, Kazama se arrastró hasta el baño. Abrió la llave del agua tibia, dejando que el vapor empañara el espejo. Se metió bajo el chorro, cerrando los ojos mientras el agua corría por su piel, deseando que cada gota se llevara consigo sus pensamientos, sus miedos, la punzada de celos y la amarga frustración de su propio corazón...
El segundo día amanecía, pero para Kazama, el sol no traía consuelo. Por segunda mañana consecutiva, el espacio al lado de su cama permanecía vacío. El aire en la habitación compartida se sentía frío, desprovisto de la vibrante energía que Shinnosuke solía traer consigo. Cada despertar era un nuevo golpe, la ausencia de su compañero más notoria que el día anterior. La imagen de Shinnosuke medio desnudo, buscando una camiseta, se había grabado a fuego en su mente, un tormento constante que revivía el doloroso anhelo de su sueño y la frustración de su propia reacción. No había ni rastro del olor característico de Shinnosuke, ni el sonido de sus preparativos, solo un silencio que le pesaba.
Kazama se levantó con un suspiro pesado, el cuerpo sintiéndose aún más cansado que al acostarse. Cada músculo dolía con una fatiga que no era física, sino del alma.
La mañana transcurría, la tarde también, y cada noche se convertía en la peor de las pesadillas para Kazama.
Así pasaron cinco días. Cinco mañanas en las que el espacio junto a su cama permanecía frío y vacío, sin el menor rastro de Shinnosuke. Cinco noches en las que se acostaba en la oscuridad, sabiendo que su compañero no regresaría hasta después de que él cayera dormido, si es que regresaba. Y por las tardes, a pesar de sus intentos desesperados, no lograba encontrarlo en la habitación, ni siquiera cruzarlo por los pasillos. Era como si Shinnosuke se hubiera esfumado de su vida diurna.
Para Kazama, esa semana fue una auténtica pesadilla. El apetito lo había abandonado por completo; no desayunaba, apenas lograba ingerir algo a la hora del almuerzo, y la cena era simplemente inexistente. El sabor de la comida se le volvía ceniza en la boca, y su estómago se encogía de puro estrés y añoranza. Cada bocado era un esfuerzo. Su cuerpo, aunque aún elegante, comenzó a sentirse más ligero, casi etéreo, como si una parte de él se estuviera desvaneciendo.
Las noches, lejos de ser un refugio, eran un tormento. Sus sueños, antes poblados por la dulce imagen de Shinnosuke amándolo, se retorcieron en un ciclo de horrores. Una y otra vez, veía a su propio padre, con esa mirada fría y calculadora, matando a Shinnosuke, su sangre tiñendo la escena de un rojo que lo despertaba empapado en sudor frío. O caía en otra pesadilla donde Sayuri, con una sonrisa triunfante, se interponía, alejando a Shinnosuke de él para siempre, la imagen de sus manos entrelazadas grabada a fuego. Y la peor de todas, la que le oprimía el pecho con un dolor insoportable: aquella donde Shinnosuke se enteraba de la verdad de sus sentimientos, de su amor prohibido, y con una mirada de asco y desilusión, lo abandonaba para siempre, dejando un vacío insondable en su corazón.
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AMOR IRREAL [SHINNOSUKE X KAZAMA]
RandomES UN FANFIC DE SHINNOSUKE X KASAMA Shinnosuke admiraba mucho a Kasama ,le tenía tal apreció que tenerlo lejos le provocaba un dolor profundo en su corazón , sabía la razón , a pesar de sus bromas pesadas ,de sus enojos infantiles esa era su manera...
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