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De pie en este campo de flores tan hermoso pero tan dañino ,me encontraba visitando la tumba de mi amado

Solo y con lagrimas ,apoyaba mi cabeza en el hombro de la parca que se llevo a mi amado

La alarma no fue lo que despertó a Kazama aquella mañana. Fue el eco de un disparo y el peso inerte del cuerpo de Shinnosuke en sus brazos. 

Una vez más, la pesadilla recurrente lo arrancaba del sueño, dejándolo sin aliento. Siempre la misma escena, con una nitidez escalofriante: su padre, el arma humeante, y la impotencia gélida de ver a Shinnosuke morir frente a sus ojos, mientras él, paralizado, no podía hacer nada para evitarlo

Se incorporó en la cama, el corazón latiéndole desbocado contra las costillas. El sudor frío le perlaba la frente y un escalofrío le recorría la espalda a pesar del aire fresco de la habitación. Llevó una mano temblorosa a su frente, intentando borrar la imagen, pero la sensación del cuerpo de Shinnosuke, cada vez más frío en sus brazos, se aferraba a él. 

Era una tortura que se repetía casi todas las noches.

Se levantó con lentitud, sus músculos tensos por la angustia. Se dirigió al baño, observando su reflejo en el espejo. Ojos ojerosos, el rostro pálido. No era el Toru Kazama de antes, el perfeccionista y seguro de sí mismo. Ahora era solo una sombra, consumida por el miedo y la desesperación de un amor que pendía de un hilo invisible, el que solo él podía ver. La pesadilla no era solo un sueño; era la manifestación de su mayor temor: perder a Shinnosuke para siempre a manos de la persona que más debería protegerlo.

"¿Cómo puedo seguir viviendo así?", susurró Kazama, la voz rota por el tormento. "Si tengo que soportar que la persona que amo esté con otra... ¿Cómo se supone que voy a seguir adelante, cuando mi mundo es un infierno del que no puedo escapar?"

Kazama salió del baño, la mirada fijada en la cama opuesta. Estaba vacía, de nuevo. Shinnosuke no había vuelto a dormir. Una punzada familiar le partió el corazón.

Kazama ya estaba listo para salir, impecablemente vestido y con una determinación forzada. Se disponía a abrir la perilla de la puerta, su mano ya sobre el frío metal, cuando esta se abrió de golpe hacia él, casi golpeándolo en la cara. Un sobresalto le hizo dar un brinco hacia atrás, con el corazón latiéndole a mil. Al otro lado, Shinnosuke, que parecía haber estado a punto de entrar, lo miraba con los ojos muy abiertos, una expresión de genuina sorpresa pintada en su rostro somnoliento.

"¿Cómo... cómo has estado?", murmuró Kazama, la mirada fija en el suelo, incapaz de levantar los ojos para encontrarse con los de Shinnosuke. La pregunta sonó torpe, casi una formalidad vacía.

"¿Ah? Bien", respondió Shinnosuke, restándole importancia con un encogimiento de hombros, su voz aún teñida de somnolencia. Parecía ajeno a la tensión que flotaba en el aire. "¿Ya te ibas, verdad?"

"Sí", dijo Kazama, su voz apenas un susurro cargado de tristeza. "Descansa." Estaba a punto de girarse y escapar de esa incómoda cercanía, cuando Shinnosuke notó algo. Una sombra en el rostro de Kazama, algo más allá del simple cansancio. Un impulso inconsciente lo llevó a detenerlo, su mano extendiéndose y posándose suavemente en su brazo.

"Kazama, no estás bien", dijo Shinnosuke, la preocupación genuina filtrándose en su voz.

Una chispa de ira se encendió en los ojos de Kazama. "¿Y a ti qué te importa?", espetó, su tono cargado de resentimiento. "Llevas una semana sin venir. No tienes por qué preocuparte por tu compañero de habitación." La última frase salió con un filo inesperado, un dardo envenenado.

AMOR IRREAL [SHINNOSUKE X KAZAMA]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora