2. El ex-novio

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Estaba desconcertada, todo había pasado tan rápido que ni siquiera tuve tiempo de analizarlo; en un momento estaba con Alec en la habitación sintiéndome como una diosa y al otro tuve que huir para no meterme en problemas gracias a ese chico ebrio.

¿De donde había sacado el arma?

Esto no era lo que esperaba, solo quería pasarla bien, distraerme; pero obtuve todo lo contrario. —Agh, me hubiese quedado en mi casa. —gruño para mi misma.

Luego de haber salido de la casa de Alec me dirigí por un camino que conducía hacia la avenida, estaba un poco alumbrado y se podían ver a unas cuantas personas pasar. Tuve que ponerme mis tacones para no lastimarme mas los pies con el suelo que yacía frío por la noche, deseaba tener un abrigo al menos, la brisa azotaba mi cuerpo y era una sensación desagradable; ese vestido de satín no era para nada cálido, sin mencionar el hecho que dejaba al descubierto mis brazos y piernas.

Dios, si que tenia miedo de encontrarme con alguien que no tuviera buenas intenciones, no era seguro estar aquí a estas horas. Le había marcado a mi padre varias veces pero supongo que tenia el celular en silencio como acostumbra o estaba dormido.

—¡Taxí! —Pronuncio en voz alta alzando mi mano.

Ocupado.

Sigo caminando tratando de llegar a la avenida, ya había pasado por aquí unas cuantas veces de camino a la escuela así que sabia mas o menos donde estaba y eso me tranquilizaba un poco.

El recuerdo de mi padre y mi madre llevandome a la escuela invade mi mente. Nosotros teníamos un juego y era que ellos me tomaban por los brazos para que yo pudiera saltar sobre las lineas de la acera, si yo pisaba alguna perdía. Tal vez suene tonto pero yo tenia 4 años y ese pequeño juego era el momento mas emocionante de mi día, sentía que volaba con cada salto. —suspiré con tristeza.

Por instinto miré de reojo por encima de mi hombro y me dí cuenta de que un auto negro me seguía con detenimiento.

Mierda, mierda, mierda.

Hice mis pasos mas apresurados manteniendo discreción y tratando de ignorar el auto pero mi cabeza empieza a hacerse una película e inconscientemente mi respiración se acelera un poco, era ese momento donde empiezas a rezar por primera vez en tu puta vida.

—Ashley.

—¿Eh? —me detuve en seco al escuchar mi nombre y esa voz que se me hacia tan familiar.

—¿Quieres que te lleve? —la persona soltó una risa. —debes dejar de ser tan paranoica.

—¿Derek? —pregunté confundida.

Me acerco al auto y lo veo, definitivamente era él.

—¿Quieres que te lleve? —repite mientras sonríe tontamente.

—¿Que haces aquí? —ignoro su pregunta.

—Tambien estuve en la fiesta, te vi salir de la casa y te llame pero supongo que no escuchaste. —dijo encogiéndose de hombros. —¿Dejame llevarte si? —Abro mi boca para hablar pero como si leyera mi mente continua. —No seas orgullosa Ash.

Esos ojos, esos malditos ojos verdes. Recuerdo los lindos momentos que pase con Derek cuando eramos pareja y sonrió pero mi rostro se torna frío cuando recuerdo que me engañó.

—Lo siento, de verdad, quiero que sepas que aún te amo, que aún me preocupo por ti. Hace frío afuera y es peligroso que una chica este sola por aquí a estas horas, por favor sube. —parecía verdaderamente preocupado.

Mi Multiverso [En Proceso]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora