Decirmos que el tiempo no perdona pero somos nosotros los que no lo perdonamos, lo que los culpamos de todo. Decimos que se detiene pero somos nosotros los que decidimos no caminar. Decimos que es nuestro enemigo cuando somos nosotros los que hemos estado peleando con él.
Le prestamos atención cuando estamos en espera. Lo acusamos de que pasa muy rápido cuando estamos disfrutando. Pero en realidad, ¿qué hacemos con nuestro tiempo? ¿Decimos te quiero lo suficiente? ¿Agradecemos? ¿Valoramos el tiempo que otras personas invierten en nosotros, en esos ratos de pláticas, de diversión, o de simplemente estar? ¿Cuántos luchamos por nuestro sueños? ¿Hacemos lo que queremos? ¿Vivimos apasionadamente pese a la rutina? ¿Qué hacemos con el tiempo que tenemos?
Siempre queremos más tiempo, he escuchado la famosa frase de "quisiera que mi día tuviera más horas" o la de "necesito un día con 48 horas". La pregunta es, ¿para qué?, ¿para malgastar los segundos en el ayer, o para soñar con el mañana y desperdiciar el hoy? ¿Qué estás haciendo con tu tiempo, con tu tesoro? Si vives mirando los "buenos tiempos del ayer", o "todo lo que perdiste y todo lo que pudo ser". Si sobrevives, si no tienes el coraje de vivir a diario, de elegir enfrentar lo que venga, como venga. Si te detienes a lamentarte de lo poco que tienes, de los problemas, de lo "mala" que es la vida, estás tirando al a borda un tesoso, tu tiempo, que es irrecuperable. El día de hoy es único, no se volverá a vivir nunca más, y así sucesivamente. ¿No crees que es momento de invertir tu tiempo de manera correcta? Dando, amando,
