Capítulo 02

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Calientito

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Calientito.

Jun se sentía a gusto y calientito cuando despertó, lo que no era extraño, ya que usualmente se despertaba con el cuerpo de un dragón dormido casi sofocándolo. Jun gruñó y notó que Minghao probablemente se había movido a mitad de la noche porque el peso del dragón no lo estaba aplastando tanto como era de costumbre. -Muy bien, ¿Dónde estás? -Jun extendió una mano buscando la cabeza de Minghao para quitárselo del todo de encima.

Entonces, las manos de Jun se encontraron con cabello sedoso, y él se paralizó. -Mrr -dijo su adormilado acompañante.

Ese era el sonido de Minghao, pero el delgado cuerpo que estaba recostado sobre él, no era el de Minghao. Jun notó mientras enfocaba la mirada y tocaba el cuerpo sobre él, que tampoco era el cabello o la piel de Minghao. No había alas, sólo unos prominentes omóplatos. No había escamas, sólo piel suave y desnuda. Y no había cola, sólo...

Jun dejó escapar un grito y movió las manos hacia territorio más seguro. - ¿M-Minghao? -Jun tartamudeó, mirando desesperadamente a su alrededor.

-Mrrrr -el chico estiró su cuerpo perezosamente sobre Jun, quien sólo pudo tragar saliva. Recientemente, Jun había estado despertando con un vergonzoso problema en sus pantalones, y el pequeño trasero que Jun había acariciado por accidente se estaba restregando contra dicho problema.

-Okay, um.. ¡no! -Jun gritó, sentándose abruptamente. El chico se enredó entre las sábanas y aterrizó en el suelo con sus extremidades largas y desnudas. Jun se ruborizó y apartó la vista. -¿Quién - quién eres tú? -preguntó, aunque tenía sus sospechas por más imposibles que estas fueran. Minghao nunca dejaría entrar a un extraño a su habitación y mucho menos a la cama con Jun. Echó un vistazo sobre el borde de la cama y encontró un familiar par de ojos dorados fijos en él. -No. No, no puedes ser Minghao -Jun dijo, sus ojos se abrieron desmesuradamente cuando el chico se levantó sobre sus cuatro extremidades y empezó a avanzar hacia él.

-Mrr - dijo el chico en una voz baja, gateando hasta Jun.

Jun gruñó y trató de moverse hacia atrás, golpeándose la cabeza contra la pared. -¡Ow! No. ¡No, atrás!

El chico se detuvo por un momento e inclinó la cabeza hacia un lado. Sus delicados párpados se entrecerraron y se abalanzó sobre él, acomodándose sobre las caderas de Jun con una pierna a cada lado y sosteniendo su cuerpo contra la cama. -¡Oof! -Jun protestó, encontrándose con la mirada de Minghao justo sobre él.

¿...Acaso había pensado en el chico como si en verdad fuera Minghao?

-¿De verdad eres...? -Jun suspiró y extendió una mano para retirar un mechón de cabello negro. -¿Minghao?

Minghao hizo un sonido que hacia cuando era... bueno, cuando era dragón, y después le dirigió a Jun una enorme sonrisa. Inclinó la cabeza para acariciar el rostro de Jun con su mejilla y le dio una exuberante lamida en los labios.

Jun se sorprendió y volvió la cabeza contra la almohada. -Mrfmph, mph -dijo, sintiendo como se ruborizaba aún más. Minghao dándole besos como dragón era una cosa; Minghao dándole besos como un hermoso chico humano encaramado encima de él era algo completamente diferente.

-Mmm -Minghao ronroneó en su oreja, y Jun se removió nerviosamente cuando Minghao lamió lentamente un costado de su cuello.

-Esto no está bien, esto no está nada bien -Jun murmuró, haciendo otro intento de alejar a Minghao.

Minghao hacía pequeños y tentadores sonidos mientras mordisqueaba la oreja de Jun. Y entonces Minghao comenzó a balancearse sobre él, empujando su trasero contra el problema de Jun, el cual no había mejorado en absoluto con la presencia del chico desnudo y atractivo. -Ahhh -Minghao suspiró. Jun apartó la cara de la almohada y miró a Minghao fijamente, quien estaba con la espalda arqueada mientras jadeaba y frotaba su trasero contra la entrepierna de Jun.

Después de un segundo, Jun recuperó sus facultades lo suficiente para recordar que Minghao era su dragón. -No puedo, sería como estarme aprovechando de ti... ¡no, Minghao! -Jun dijo, tomando a Minghao de su pequeña cintura y forcejeando con él sobre el colchón.

El plan no funcionó como Jun esperaba porque en el instante en que empujó a Minghao, este se dejó hacer. -¿Mrr? -Minghao sugirió, parpadeando lentamente, su cabello medio largo y castaño estaba disperso sobre la almohada color crema.

Jun se atragantó con su propia saliva cuando Minghao abrió las piernas para acomodar su cuerpo entre ellas y levantando las caderas para frotarse contra el insistente y doloroso problema de Jun. Sin siquiera pensarlo, Jun acarició las pequeñas caderas de Minghao con sus pulgares y Minghao suspiró otra vez. -Mmm.

-¡Dios! ¡No, no, no! -Jun trató de levantarse de la cama dando patadas y terminó cayendo en el suelo. -Oh, ouch -Jun se sobó la cabeza aturdido y trató de sentarse temblorosamente. Minghao lo miraba por encima del borde de la cama con las mejillas encendidas y las pupilas dilatadas. -Esto no está nada bien -Jun dijo patéticamente.

 -Esto no está nada bien -Jun dijo patéticamente

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Me sorprende la fuerza de voluntad de Jun 

Cose del Drago - JunhaoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora