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-¿Estás seguro que no comió nada que no debiera? -Xiang preguntó por décima vez.
-Estoy seguro, mamá -Jun repitió. En cuanto se enteró de la condición de Minghao, ella insistió en acompañarlos a ver a la anciana del pueblo. Jun estaba muy ocupado tratando de no pensar en el hecho de que tendría que describir todos los eventos de esa mañana frente a Xiang. -Él no comió na...
-¡Minghao! -Xiang le interrumpió.
Jun se asustó cuando vio lo que Minghao estaba haciendo. -¡Minghao, no lo hagas!
-Mrr - ¡awk! -Minghao declaró. Él logró sostenerse sobre sus manos, caminando orgulloso de atrás hacia adelante, sobre ellas. Él le sonreía a Jun, claramente quería que Jun notara su despliegue de acrobacias. Ese no hubiera sido problema, excepto que Minghao estaba justo en la orilla del precipicio, tan despreocupado como lo hubiera estado cuando tenía sus alas.
Y entonces, Minghao perdió el equilibrio.
El corazón de Jun latía como loco mientras corría hacia la orilla, pasando justo a un lado de su madre. Le tomó un segundo darse cuenta que fue él quien gritó el nombre de Minghao; le tomó otro segundo darse cuenta que su madre lo había agarrado de la parte trasera de su camiseta, deteniéndolo de lanzarse él mismo para salvar a Minghao. -¡No! -Jun forcejeó e intentó que Xiang lo soltara.
Aún estaba forcejeado cuando Shinmu, el dragón de Xiang, voló sobre el borde del precipicio, sosteniendo a Minghao con las garras de sus patas y después ella lo dejó caer en el suelo.
Sólo entonces, Xiang dejó ir a Jun. -¡Minghao! -Jun se escuchó a sí mismo gritar. No sabía si reír o llorar cuando Minghao le dijo: "Mrr" y prácticamente tacleó a su dragón cuando éste trataba de sentarse. -¡No me vuelvas a hacer esto! -Jun le regañó, tomando a Minghao de los hombros y sacudiéndolo un poco. -¡Ahora ya no tienes alas, Minghao! -hizo que Minghao se recostara sobre el suelo para revisarlo y asegurarse de que todo estuviera bien.
Los ojos de Minghao estaban muy abiertos. -¿Mrr? -dijo tentativamente.
Jun lo sacudió de nuevo y después lo apretó contra su pecho, frotando con sus manos los brazos y espalda que milagrosamente estaban intactos. Jun suspiró profundamente, apretando más fuerte a Minghao cuando éste empezó a ronronear en su oreja. -No quiero perderte. -Jun murmuró. -Me asustaste.
-Mm -Minghao acarició la oreja de Jun con su nariz a modo de disculpa.
-Ahora entiendo por que me salen tantas canas -Xiang dijo. - ¿Se encuentra bien?
-Sí, eso creo -dijo Jun, dejando que Minghao acicalara su cabello. Él siempre se sentía mejor cuando Minghao tocaba su cabello. Jun le devolvió el gesto, pasando sus dedos a través de los sedosos mechones del cabello de Minghao.
Minghao ronroneó de nuevo y después decidió que el hombro de Jun necesitaba atención, así que tiró del cuello de la camiseta y empezó a mordisquear la piel que encontró ahí.