Si hay algo que me duele, es ver a Mafuyu sufrir, me duele ver como su pasado le pueda hacer sentir, aquella tristeza y aquel temor de ver nuevamente a su padre, sin embargo, había algo extraño ese día, si se le miraba arrepentido, pero ¿Por qué tan tarde? ¿Por qué hacer sufrir tanto a dos personas maravillosas? Sin duda Kenzo Sato quería algo de Mashiro san y de mi amado Mafuyu, pero no están solos, jamás lo volverían a estar.
Pov Normal
-Mafuyu –dijo Uenoyama besando la frente de su novio –¿te sientes un poco mejor? –tras la conversación sobre lo acontecido ayer, Uenoyama quería tratar de buscar la forma más calmada para ayudar a su novio a enfrentar nuevamente a este sujeto.
-No te preocupes Uenoyama kun –dijo Mafuyu sonriendo y acurrucándose en el regazo de su novio –eres el mejor novio de todos –aquel comentario hizo sonrojar al guitarrista pelinegro, Mafuyu era una especie de ángel celestial para Uenoyama y no dudaría en protegerlo de todo aquello o aquel que le quisiera hacer daño.
-Y tú el mejor –dijo Uenoyama besando los labios de Mafuyu –y como te dije antes, no dudare en protegerte ¿está bien? –Mafuyu asintió abrazando a su amado novio, aquel chico lo hacía feliz, lo hacía sentir amado y protegido, Uenoyama era su salvación sin duda alguna.
Dicen que cuando el tiempo se agota no hay vuelta atrás, el tiempo perdido igual, bueno eso suelen decir muchas personas a lo largo de la vida, Kenzo no pensaba que Mashiro se iba a poner de esa postura, aunque por otro lado si se lo esperaba, había hecho sufrir a esa mujer y a su pequeño hijo, pese a todo, Mafuyu le hizo feliz desde que nació, pero las cosas cambiaron cuando su matrimonio se empezó a deteriorar, aparte del alcoholismo que el había adquirido por su propia voluntad, ahora ahí estaba tratando de enmendar su error, tratando de arreglar todo y tratar de volver a tener una relación con su único hijo, sin embargo comprendía que Mafuyu le odiase y lo rechazara de esa forma, pero le dolía, le ardía el pensar en que su hijo le guardaba tanto odio.
-Tal vez si hablamos con un abogado se puede hacer algo –dijo Hanami a su esposo quien solo podía tener la mirada baja –Kenzo, tu, sabias que esto podía pasar.
-Lo sé, estaba como advertido a esto –dijo el hombre mientras trataba de comprender todo lo que pasaba en ese momento –pero no puedo dejar de pensar en que puedo resolver mis problemas con mi hijo, es decir quiero hablar con Mafuyu y tratar de reconstruir nuestra relación de padre e hijo, pero sé que ni él o mejor dicho Mashiro no me lo permitiría y sin contar al novio de mi hijo.
- ¿No te molesta que tu hijo sea gay verdad? –pregunto Hanami a Kenzo quien solo atino a respirar profundo.
-Mira, realmente no tengo porque juzgar la orientación sexual de mi hijo, y ni tengo el derecho de hacerlo –respondió –pero el día que los vi a él y ese chico me dio a entender que Mafuyu y ese joven se aman de verdad, llego al grado de proteger a Mafuyu de mi –respondió –por ahora solo deseo que mi hijo pueda entablar una relación de padre e hijo conmigo y que sea feliz claro.
-Y sé que lo es –contesto Hanami –pero ahora será mejor que nos queda esperar y tratar de buscar una solución a todo esto.
Los días pasaron y desde entonces las cosas no habían cambiado mucho, Kenzo trato de no meterse mucho al asunto con Mashiro pues como toda madre ella podía atacarle de manera rápida, y aunque deseaba con todas sus ganas entablar una relación con su hijo, sabía que no debía ir demasiado rápido; Por otro lado Mafuyu desde ese día no se sentía del todo bien, sus pesadillas habían retornado y de forma brusca, los golpes, el llanto y muchas cosas más que el vivió se reflejaban en las pesadillas que él estaba presenciando.
-Otra vez no –dijo Mafuyu levantándose de golpe –otra vez el mismo sueño, desde que el apareció dormir es un infierno –eran las 2:30 am y por más que el tratase de dormir, los recuerdos le volvían a atacar, esperaba al menos poder dormir muy pronto –Tama está dormido y mama igual y ni se diga de Uenoyama kun –las lágrimas se reflejaron en sus ojos, su corazón se aceleraba al acordarse de todo, quería gritar y llorar con todas sus fuerzas, quería huir y tratar de suprimir aquellos dolorosos recuerdos, pero le era imposible, y más ahora con Kenzo suelto por ahí –solo quiero que esto acabe ya.
-Yo igual hijo –Mafuyu solo pudo levantarse y ver a su madre, ella estaba despierta, al parecer ella tampoco podía dormir, Mashiro estaba preocupada por Mafuyu, el pese a que decía que podía manejar aquello, no era cierto, su hijo por más que él se esforzara de mentir en ello, él no podía ocultarlo bien.
-Mama –dijo Mafuyu viendo a su madre sentarse a su lado –realmente no puedo dormir, no dejo de pensar en lo que me pueda pasar, bueno a ti y a mí con ese hombre libre.
-Lo se amor –dijo la mujer acostándose junto a su hijo –no es nada fácil para ti, yo fui la responsable de todo esto, y me duele ver que todo te termino dañando, si tan solo me hubiese dado cuenta antes, si tan solo no hubiera sido tan ciega.
-No te culpes mama –contesto Mafuyu viendo a su madre –tu, me protegiste al final, además eres la mejor mama del mundo –Mashiro solo pudo ver con lágrimas en sus ojos a su hijo, lo único bueno de Kenzo era que ella pudo tener a Mafuyu, aun cuando pensó que no podría, tuvo a su pequeño Mafuyu con ella.
Madre e hijo quedaron dormidos, uno con el otro, la presencia de su madre le ayudaba, Mafuyu podía apaciguar aquel dolor emocional, aquellos terrores del pasado que lo agobiaban todas las noches, el abrazo y regazo cálido de su madre era muy confortante, era muy seguro tal como el de Uenoyama, no podía estar más que agradecido con la vida el tener a ellos dos y a la gente que de verdad lo apoyaba y le quería.
Carretera
Eran las 9:30 am del sábado, Haruki Nakayama y Akihiko Kaji habían decidido ir a visitar al joven vocalista, sabían que Mafuyu se esforzaba por estar lucido y seguro de si mismo, pero ambos adultos sabían que Mafuyu no se sentía del todo bien por lo que habia pasado aunque ya hayan pasado los días.
-Espero que Mafuyu se sienta mejor –dijo Haruki mientras manejaba –y espero le gusten los rollos de canela que hice.
-Si a mí me gustaron a él también –dijo Akihiko aguantando la tentación de comerse aquel delicioso postre –por cierto ¿Cuándo poder volver a usar mi motocicleta?
-Cuando no seas un estúpido al volante en ella –respondió Haruki –es que a veces te pasas, imagínate casi matas a una anciana por ir a velocidad ilimitada, sin contar que también casi matas a un oficial de policía que fue el que te detuvo y te llevo a la cárcel por un rato.
-Y no quiero volver ahí –dijo Akihiko suspirando –Haru, prometes hacerme más de estos rollos de canela.
- ¡Aleja tus manos del regalo de Mafuyu, monstruo come postres! –exclamo Haruki - ¡Todavía no olvido que te comiste el regalo para Yayoi chan!
-Aun no puedo creer que te lleves con mi ex –dijo Akihiko –pensé que se odiarían.
-No, y ella es mucho más inteligente que tu –contesto el rubio –te amo, pero hay que ser honestos Akihiko, tú y Yatake se pasan a veces de tarados.
-Gracias por el hermoso cumplido mi amor –contesto con sarcasmo –por cierto, este asunto de Mafuyu es un tanto delicado, digo a nadie le gustaría pasar por lo que el paso.
-Lo sé, pero ahora el necesitara nuestro apoyo –dijo Haruki de manera seria –y mucha la verdad.
Continuara
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El También es mi Hijo
FanfictionDice un viejo refrán, el padre no es solo el que engendra, el padre es el que educa, ama y respeta a sus hijos y a su pareja con la que decidió crear aquellas vidas, sin embargo no todos son así, no todos los padres eran así, sobre todo aquellos que...