Los Eternos, una raza de alienígenas creados por los Celestiales para defender a los humanos de sus contrapartes, los Desviantes.
Después de estar separados por 500 años se vuelven a reunir para combatir de nuevo con los Desviantes, ya que su líder...
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575 a.c Babilonia
Cierro los ojos sintiendo como la gema aparece en mi frente, elevo mis brazos mientras creo una esfera de energia ayudandola crecer con el danzar de mis dedos.
-AHORA NYSSA!! -escucho el grito de Ikaris y es cuando impulso mis brazos hacia adelante golpeando al desviante con la energia.
-Nosotros nos encargamos, los desviantes estan tratando de entrar y tu eres la unica que podra detenerlos con tu escudo. -me dice Gilgamehsh parandose a mi lado.
-De acuerdo. -respondo parandome frente a la puerta, junto mis manos frente a mi pecho mientras cierro los ojos tratando de enfocarme, poco a poco las vos separando dejando salir una luz dorada de mi cuerpo, esta se extiende hasta cubrir a todos los humanos, mis manos se quedan extendidos dejando que el escudo prevalezca, pero podia sentir los golpes de los desviantes en este, tratando de entrar, hacer un escudo de esa magnitud y mas aparte aguantar los golpes me era dificil de sostener, por lo que me cansaba de sobremanera.
Cierro los ojos soltando un gruñido al sentir un golpe mas fuerte, Ajak me observa tratando de saber si estoy bien, por lo que le asiento con mi cabeza, Druig que estaba delante de mi conectando su mente con los demas afuera voltea a verme a la vez que camina hacia a mi.
-Dejalo ir. -susurra mirandome, poco a poco dejo caer mis brazos sintiendo el cansancio azotarme con fuerza, los brazos de Druig me sostienen de la cintura atrayendome hacia su cuerpo. -Te tengo. -murmura, sonrio con cansancio levantando levemente mi cabeza.
-Lo se. -susurro provocandole una sonrisa.
-Llavala a descansar. -ordena Ajak mientras se acerca a mi. -Lo hiciste bien. -felicita acariciando mi mejilla.
Druig me toma en sus brazos para luego caminar hasta mi cuerto, donde me coloca en la cama con lentitud.
-Duerme mi pequeño Angel. -susurra besando mi frente con cariño.
No respondo solo me dejo llevar por el cansancio.
Cuando abro mis ojos podia sentir aun el cansancio, asi que con pereza camino hasta la cocina donde Thena y Gilgamesh se encontraban, ambos me ven y sonrien.
-Estuviste genial ayer. -felicita Thena acariciando mi cabello.
-Sin el escudo probablemente los humanos no hubieran sobrevivido. -dice Gilgamesh dejando un plato lleno de comida frente a mi.
-Les he dicho que son mis favoritos. -suelto mientras comienzo a comer.
-Tendre que presumirle a Druig. -deja salir Gilgamesh en tono divertido, volteo hacia otro lado haciedome la desentendida haciendo reir a carcajadas al hombre.