Historia adoptada de QishanWenSect.
Yhwach destruyó todo.
Destruyó los 3 Mundos por completo dejando solo destrucción, ruinas y dolor.
Destruyó todo lo que conocían.
Ahora solo quedan ruinas.
Ichigo tiene que vivir con un dolor constante por haber p...
Sus ojos pesaban demasiado como para mantenerlos abiertos.
De hecho todo su cuerpo pesaba.
Los recuerdos de la guerra y de las sensaciones que sintió vinieron a su mente y de manera inconsciente busco a Zangetsu.
La desesperación brotó en su interior cuando sus manos no tocaron su Zanpakuto.
Todo el cansancio que sintió desapareció de un momento a otro y se sentó rápidamente.
—¿Zangetsu?—preguntó mientras lo buscaba con la mirada y al mismo tiempo trataba de enfocar lo que veía ya que todo estaba borroso.
—Estamos aquí Ichigo.—le llamo Zangetsu.
Una mano agarro la de Ichigo y la apretó con suavidad.
—Deja de preocuparte King.—le dijo Shiro a modo de regaño aunque su tono de voz no daba esa idea.
Ichigo al fin dejó de ver borroso y noto que era Shiro quien le sujetaba la mano.
—¿Dónde estamos?—le pregunto Ichigo a ambos espíritus solo para sorprenderse al oír su voz.
Su voz rasposa y grave debido a la falta de uso sonaba completamente diferente.
De alguna manera su voz sonaba igual a cuando tenía 17 años.
Lo cual era... imposible.
Con la guerra presente era importante no hacer ruido y debido a las muertes que había el ánimo estaba demasiado bajo como para hablar.
Ichigo se tocó la garganta esperando sentir las diminutas cicatrices que rodeaban su cuello y clavícula.
Solo para no sentir nada.
Se paró confundido, ni siquiera se había dado cuenta que había estado en el piso en primer lugar y se miro en el enorme espejo que había en una de las paredes.
Quiso gritar pero los años de silencio autoimpuestos lo frenaron.
Su cuerpo...
—Este no es mi cuerpo.—dijo en voz baja.
En el espejo se podía ver a un muchacho que a simple vista parecía tener 17 o 18 años.
El muchacho poseía un largo cabello de color naranja que le llegaba hasta la cintura, su piel era de un tono parecido al melocotón y no poseía las cicatrices que Ichigo sabía que tenía.
Su rostro no poseía esa dureza característica que todos conocían si no que era más bien delicado y hasta algo femenino, sus ojos de color ocre no eran tan afilados si no un poco más redondos.
Su cuerpo era delgado y un tanto curvilíneo, no poseía la musculatura que tenía anteriormente y le dio la impresión de ser... débil.
—¿Qué-Qué es esto?—preguntó en voz baja mientras se tocaba el rostro con algo de temor.
—¡Eres tú! ¡Es el nuevo tú!—dijo una voz infantil de pronto.
Debido a los años en que peleo al frente el cuerpo de Ichigo se movía inconscientemente, por lo que al oír la voz el muchacho agarro a Zangetsu y se puso en posición de pelea.
Al frente de él había una niña.
—Tranquilo Ichi oni-chan, no te haré daño.—le dijo la niña emocionada.
La niña le sonreía con un gran cariño y movía sus manos de manera de arriba a abajo con emoción.
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—¿Quién eres?—le pregunto Ichigo aún en posición de pelea.
—Soy Hogyoku.—dijo la pequeña con mucha menos emoción que antes.—¡Pero quiero que me des otro nombre!
Ichigo bajo a Zangetsu algo confundido por los cambios sin razón que tenía la niña, Hogyoku, frente a él.
—¿Hogyoku?—dijo sin creerlo por completo.
—Sí soy Hogyoku pero no me gusta ese nombre ¡Dame un nombre nuevo Ichi oni-chan!—le pidió la niña.
Ichigo soltó un suspiro y se tocó la cabeza con una de sus manos.
Ya podía sentir el dolor de cabeza que venía.
—Vamos Ichi oni-chan deja que te explique todo.—le dijo mientras hacía gestos con la mano para que se sentara a su lado.
Ichigo, que había estado demasiado sorprendido como para ver la habitación en la que estaba, se sento a lado de Hogyoku.
Era una cama pequeña pero ambos pudieron sentarse cómodamente, la habitación en sí era pequeña y con pocos muebles.
Estaba el gran espejo en que Ichigo se había visto, a su lado un armario que estaba a los pies de la cama y una mesa pequeña que estaba en el lado derecho del cuarto.
—¿Qué esta pasando?—le pregunto Ichigo mientras se tocaba la garganta.
Había estado tan acostumbrado a su antigua voz, la voz que estaba lastimada por los años de no usarla que escucharse hablar era algo extraño.
—Cumplí tú deseo mi protector.—le dijo ella sonriendo.—Tú querías la oportunidad de proteger a quienes ya habían muerto y este mundo necesitaba un protector, lo más lógico era unirlos.
—¿Mundo?—dijo Ichigo mientras que Zangetsu y Shiro aparecían en la habitación.
Con ellos 4 la habitación se veía muy pequeña pero a nadie le importó.
—Te hubiera enviado al pasado.—le empezó a decir Hogyoku mientras abrazaba su rodillas.—Pero en ese mismo momento el Ichigo de este mundo murió y me di cuenta que si no hacia algo este mundo terminaría igual que el nuestro y bueno... nuestro mundo ya estaba muerto, no tenía salvación pero ¡Este aún se puede salvar! Así que decidí traerte aquí.
Los 2 espíritus y el Shinigami se mantuvieron en silencio escuchando todo.
—Así que ahora estoy en un mundo que si bien se parece al nuestro aún es desconocido.—dijo Ichigo mientras sujetaba su Zanpakuto.
—No tan desconocido.—le dijo la niña rápidamente.—Te envié al pasado cuando tú padre aún era un Shiba aunque en este mundo él nunca se fue así que tu nombre es Shiba Ichigo, si quieres te puedo mostrar todo.
—¿Mostrar todo? ¿Qué le quieres mostrar a King?—le pregunto Shiro mientras se acercaba al Hogyoku.
—Tranquilo.—le dijo ella.—Se que ustedes 2 no confían en mí pero creo que es mejor que sus recuerdos sean ordenados antes de que los vea.
Shiro y Zangetsu se vieron por unos momentos y después se fueron.
—¿Qué vas a mostrame?—le pregunto Ichigo.
—Bueno, te envié al cuerpo del Ichigo que murió pero vas a necesitar sus recuerdos para saber lo que pasa en este mundo.—le dijo Hogyoku mientras le sujetaba una mano.