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Había pasado tanto tiempo desde aquel accidente, desde que me anunciaron que era viuda ya que Edén tuvo un accidente con el avión, recordaré siempre lo que llegue a sufrir con eso y cuando mis hijos eran pequeños ya que mis dos pequeñas solo tenían un año y Dietrich apenas tenía cinco.

- Ya estoy listo para el cole mamá. - Me dice mi hijo con dulzura.

- Vale cariño, y tus hermanas? - Le pregunto y el encoge los hombros en señal de que no sabe si están listas. - Dile a tu tío que ya estás listo y que ya podéis ir al colegio, voy a ver a tus hermanas. - Le digo y comienzo a subir las escaleras mientras él asiente en forma de respuesta.

Subo hacia arriba y veo como mi hermana ya por suerte ha vestido a las dos pequeñas así que ya no tengo más que hacer mientras Liam los lleva a los tres a la escuela así que vuelvo a bajar las escaleras con las dos pequeñas y les pongo su desayuno en la mochila a los tres.

Tengo que ponerme con el ordenador a atender a ciertos clientes que tendría que haber atendido ayer, pero me fue imposible por qué fue 15 de marzo, y ayer se cumplían 6 años de la muerte de Eden, así que preferí no hacer nada y cogerme ese día libre para hoy poder estar bien con mis clientes.

Enciendo el portátil y me coloco en mi despacho para atender a mis clientes, una vez termino de haberlos atendidos a todos, cierro el portátil y salgo del despacho para encontrarme con Liam ya que Astrid todavía está en la universidad.

- Hola guapa. - Me dice y yo le sonrío.

- Hola amigo, que te apetece comer, eliges tú hoy y así ya hago la comida. - Le digo y él es ahora el que me sonríe.

- Hazme alguna comida famosa de esas que se comen aquí en Alemania. - Me dice y si, nunca nos fuimos y a día de hoy seguimos viviendo en Alemania ya que aquí es donde nacieron los niños.

- Ya la hago, a ver qué se me ocurre que sea famoso de Alemania. - Le digo y voy hacia la cocina para preparar la comida ya que él tiene que ir en breves a buscar a los niños y a mi hermana la cual ahora es su pareja.

- Te dejó haciendo la comida sola, voy a buscar a los peques y a tu hermana. - me dice y yo asiento mientras lo veo irse.

Estoy tan acostumbrada a que ellos estén en casa que no se que hare el día que se vayan los dos, mi hermana lo lleva peor que yo incluso ya que justo también se entero que el que era su hermano era el y no yo, aun que ella me considere su hermana también a mi.

Termino de hacer la comida para así cuando lleguen poder servirla y me voy hacia donde esta la foto de cuando nació Dietrich y sale Eden ahí conmigo, se me caen unas lagrimas al verlo tan feliz y a mi lado, algo que nunca mas pasara y me da tanta pena que el se fuese y que mis hijos no hayan crecido con el, aun que Dietrich si que tiene recuerdos con el y lo mas duro fue decirle a ese pequeño que papa nunca iba a volver ya que tan solo tenia cinco años.

Escucho la puerta de casa y eso me despierta de lo que estaba pensando mientras veo a los tres pequeños entrar y dejar tiradas las mochilas por el suelo.

- Mama, hemos pintado estos dibujos hoy, yo he pintado a ti conmigo. Te gusta? - Me dice mi pequeña Ilse y lo miro, cojo el dibujo sonriendo y me siento mientras apunto el nombre de mi hija y el de Eden para ponerlo junto al resto de dibujos que hacen para tenerlos guardados.

Lo extraño tanto y sé que Dietrich también lo extraña ya que siempre se queda mirando la foto de cuando él nació y la coje para acariciarle la cara a su padre y lo he visto alguna vez llorando, se que para él también es duro y ya no es tan niño como para que me tenga que ocultar lo que lo extraña así que decido qué después de comer hablaré con los tres para contarles cosas de Eden y lo perfecto que era.

- Y que tal te va la universidad Astrid? - Le pregunto mientras comemos.

- Me va genial, por el momento lo estoy aprobando todo con excelentes y eso me alegra ya que espero poder ser psicóloga pronto. - Desde pequeña le había apasionado esa carrera y cuando ya tenía todo para entrar a la universidad a estudiar no dude en pagarle todos los gastos para que consiguiese su sueño.

- Me alegro tanto enana, ya en nada me tendrás que hacer a mi de psicóloga también aun que no se te ha dado nada mal en todo este tiempo. - Le digo acordándome de las conversaciones que hemos tenido durante los seis años que no ha estado el.

No sé si me habréis echado mucho de menos, a mi o a esta historia o solo pensabais que el final iba a ser así...

Pero a veces todo no sale bien...

Eres mi locura mas cuerdaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora