Era nueva en la ciudad, vivía con mi madre y mi hermano en una ciudad cerca de la actual. Mi madre nos abandonó dejando a mi hermano de 21 años y a mi de 17. Nos mudamos a esta porque a mi hermano lo llamaron para trabajar aquí, a demás era más barato.
Al aparcar el coche en la entrada de mi nuevo hogar era un poco deprimente. Las casas del barrio eran todas diferentes, pero se notaba que eran para gente con el mismo nivel ecómico que el nuestro, osea, poco.
Al bajar las pocas cosas que teníamos entramos. Mi hermano eligió la habitación más grande, pero a mi no me importaba en absoluto. Mi habitación era bastante más moderna. Toda la casa era de un suelo de madera de color gris, pero lo que me gustó de mi habitación es que la mía era la única que tenía la pared lisa, las demás tenían un gotelé espantoso. Abrí el armario que había ya en la habitación y comencé a colgar la ropa en las perchas que por suerte habían dejado aquí los anteriores dueños. Una de las pocas cosas que había traido era ropa de cama, pero por suerte o por desgracia esta era una cama mucho más grande que la anterior y no podía usarla. Mi hermano me dijo que había encontrado ropa de cama, así que decidimos ir a un supermercado para comprar cosas. Al llegar y ya tener los útiles para lavar la ropa decidimos lavar las mantas, era algo íntimo, y aunque seguramente ya estuvieran limpias decidimos asegurarnos. Con otras cosas de limpieza que habíamos comprado decidí limpiar todos los muebles de mi habitación. Después mi hermano los utilizó para limpiar la suya mientras yo sacaba la ropa de la lavadora y la metía en la secadora. Cuando mi hermano terminó limpiamos todos los cajones de la cocina, mientras yo lababa los trastos. Al terminar solo colocamos la ropa de la cama y ya estaba la casa lista.
Era tarde, más bien muy tarde y tenía que dormir ya que al día siguiente empezaba en el nuevo colegio.
Al despertarme estaba muerta de sueño. Me di una ducha rápida y me vestí haciendome una cola alta de mi largo cabello negro. Tenía el pelo mojado y odiaba ir así por la calle, así que decidí darle un poco con el secador, aunque era trabajo tedioso, ya que la coleta me llegaba a la altura de mis caderas.
Al salir estuve un poco perdida. Iba preguntando a gente que me encontrara por la calle, así que ahora la calle vacía no podría ayudarme. Vi una pequeña tienda y decidí acercarme a preguntar.
Yo: Hola, siento molestar.
Le dije a un chico mayor que yo que estaba sentado en una silla de plástico fuera de la tienda.
X: Hola, ¿qué se te ofrece?
Yo: Si, no se por donde tengo que ir al instituto y ya llego tarde.
X: Está cerca, si quieres te acompaño.
Yo: No quiero molestar, estarás ocupado.
X: Ashtray, vuelvo en un rato.
Dijo el chico abriendo una puerta para luego cerrarla y acompañarme.
Fezco: Me llamo Fezco, pero me puedes llamar Fez.
Yo: Yo Gianna.
Nos dimos la mano y comenzamos a hablar de cosas tontas.
Fezco: Bueno, llegamos.
Yo: Muchas gracias.
Fezco: Espero volver a verte pronto.
Yo: Ni lo dudes, el camino que me sé para ir a la escuela es de tu tienda.
El rió un poco mientras asentía.
Yo: Un placer, adiós.
Dije rápidamente para luego entrar al colegio.
Después de un largo tiempo porfin supe mis clases, Entré tarde en la que me tocaba y me senté alado de una chica de pelo rizo y detrás de un tipo bastante alto y fuerte que tenía una camiseta de fútbol puesta.
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Fezco
RomanceNos habíamos mudado a la ciudad. Al principio no conocíamos a nadie, pero rápidamente hicimos amigos incluso había un chico que llamaba mi atención Nate. Las cosas cambiaron, ahora tenía una nueva pareja, Fezco, y lo amaba más que a nada.