Capítulo 26

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En Austin, nos alojamos en una casa de seis dormitorios con un granero incluido, y que es un fabuloso granero rojo de diseño antiguo donde Harry entrena. Él había estado empujando los neumáticos del tractor durante todo el día. Corriendo por las escaleras externas con bolsas de cemento sobre los hombros. Subió cuerdas colgadas sobre las vigas del granero, flexionó los brazos sobre las vigas y luego corrió conmigo alrededor de la propiedad. Él entrenaba como una bestia, y tenía el mal humor como los gorilas, también. Sin embargo, parecía especialmente malhumorado con los otros miembros de su equipo y conmigo parecía estar tranquilo, así que Zayn y el entrenador seguían rogándome para ir a buscarlo cuando él comenzaba a molestarse por algo y maldecía todo con sus guantes.

Esto ha sido una tortura para mí, estos frecuentes estiramientos.

Deslizar mis manos por su pecho sudoroso. Austin es caluroso en julio, y él se quita la camisa y el contacto de piel contra piel perturba cada pequeña y gran parte de mí, regresándome a cada sensación que sentí en la cama con él.

Cada noche después del incidente del huevo hace una semana, me he acostado en la cama mirando hacia la puerta. Sé que debería tocarme para encontrar un poco de alivio, pero lo que quiero de él va mucho más allá del sexo ahora, no quiero decir esas palabras aún. Aunque sé muy bien lo que es.

En nuestro vuelo hasta aquí intercambiamos música, y me encontré siempre sin aliento, a la espera de ver que canción reproduciría para mí.

Intenté mantener mi selección lejos de lo romántico, y de hecho tuve una emoción privada cuando frunció el ceño a todas las canciones cantadas por omegas que le elegí.
Él, por otro lado, reproducía las canciones más románticas que yo escuché mientras crecía, la cuales fueron usadas en una película para los créditos, donde un alfa toca la canción al amor de su vida en su radiocasete. La película se llamaba "Say Anything", pero esta canción se llama "In Your Eyes" por Peter Gabriel.

Quise, en serio, derretirme en el cuero del avión cuando comenzó a reproducirla para mí, con sus sombríos ojos verdes mirándome atentamente mientras yo me empapaba con la letra sobre encontrar la luz en sus ojos.

Maldito.
Sea.

No me ha tocado desde la noche que nos duchamos juntos. Pero las cosas que dijo... la forma en que me besó... lo deseo tanto, a veces quiero golpearlo en la cabeza y echarlo sobre mi hombro y llevarlo hasta mi cueva de omega, donde solo importaban mis opiniones. Y no salir de ella en toda la noche o mejor, en días.

Hoy estoy dentro de la casa, tomando alguna de las bandas elásticas de mi maleta, podría usarlas con él al final de su entrenamiento en la tarde. Está solo era una táctica, así no lo tocaría más y me ahorraría otra noche sin dormir de la excitación. Salgo de mi habitación con la banda colgando entre mis dedos, y veo a Liam allí, con la mano en el pomo de la puerta parcialmente cerrada mientras habla con alguien al otro lado.

Mientras me acerco, veo un alfa de cabello plateado y a una omega por el rabillo de mi ojo, y repentinamente me llaman.

-¡Chico! Por favor, ¿Puedes dejarnos hablar con él?

La voz de la omega me detiene en seco.
Cuando doy un paso delante, la alta, delgada y de aspecto frágil mujer, se apresura hacia mí, su rostro pálido y sus ojos chocolate oscuro preocupados.

-No sabemos qué hacer. Él se siente abandonado, pero era demasiado fuerte y nadie podía controlarlo, no del todo.

Mi cerebro procesa sus palabras en silencio, y mientras lo hago, los miro y recuerdo que Liam está detrás.

-Nuevamente, realmente lo lamento -replica formalmente Liam-, pero incluso si no estuviera ocupado, yo no podría hacer que aceptara verlos. Pero puedo asegurarles que me pondré en contacto inmediatamente si cambia de opinión.

Real | L.SDonde viven las historias. Descúbrelo ahora