Cinderace, armándose de valor, llena de temor y preocupación aún, luego de transcurridos algunos días de haber sucedido aquel hecho, se presentó una mañana a las instalaciones de la Municipalidad, que se encontraba destruido, donde realizaba sus actividades laborales, para ver que podía rescatar de la oficina de la coordinación de proyecto educativo, del cual era responsable aun siendo alguien joven, que hacía pocos meses se había instalado en una de las oficinas que se le había sido proporcionada por las autoridades; observando como todo estaba destruido y nada se podía salvar aún, por lo que luego de algunas pláticas, la novena oficina de la coordinación estaría en un local que le fue dado por la escuela oficial de la ciudad.
El tiempo avanzaba, lamentablemente el suceso aún repercutía en la mente de los que habían visto y vivido aquella horrorosa experiencia, dejando secuelas de dolor en los habitantes de la ciudad, propiciando que a partir de ese hecho parte de la tarde y noches, se habían convertido en espacios silenciosos, en donde no se podía ver a pokemones realizando alguna actividad, sino que permanecían encerradas en sus hogares, con la espera de un mejor día.
Durante el día, los habitantes de dicha ciudad se encontraban realizando sus actividades cotidianas, principiando desde muy temprano, claro que el ambiente era triste, incluso pokemones que se conocían no se detenían a saludarse entre sí o preguntarse como han estado, simplemente concentrados en lo que hacían, pidiéndole a Arceus que todo saliera de la mejor manera.
Cinderace, como la profesional que es, por fin estaba instalada formalmente, ocupando el espacio proporcionado por las autoridades de aquella escuela, a pesar de lo acurrido anteriormente, continuó con su trabajo, impartiendo clases hacia la juventud.
Con el pasar del tiempo, fue ganándose el respeto, cariño y admiración de los que compartían con ella, principalmente aquellos pokemones (machos) inquietos, porque su atractivo era llamativo y provocativo, poniendo su mirada en ella como la pokémon de sus aspiraciones, como la musa de sus sueños que siempre deseaban recordar.
Más adelante, con los días transcurridos. Se había hecho una propuesta de auxilio de parte de las autoridades ediles, que fueron dirigidas a las autoridades responsables de la seguridad de la ciudadanía, fue instalado un grupo militar debidamente seleccionado, en un pequeño valle cerca de la ciudad, a efecto de defender a la población de esos guerrilleros, ya que no solo atentaban contra los habitantes del lugar, sino que también perturbaba sus actividades cotidianas, el estado físico y emocional.
Desde el momento en que la población fue informada sobre el envío de aquel grupo militar, todos se llenaron aún de más temor e inseguridad, porque pensaban que estando el ejército patrullando la ciudad, los ataques serían más directos y frecuentes, porque un enfrentamiento contra los guerrilleros provocaría la baja de vidas inocentes.
Instalado estratégicamente el grupo militar, comenzaron con sus actividades de resguardar la vida de los pobladores, claro que los habitantes no estaban del todo cómodos con la presencia de ellos, ya que habían escuchado algunos comentarios de otros lugares sobre su manera incorrecta de laborar, con eso hacían manifestar que era al ejército al que debían temer y no a la guerrilla.
Claro está, era un mandato instituido de que ellos tenían la misión de proteger a la población de todo el país, por lo que su primer responsabilidad era lograr que fueran reconocidos; acercarse a los habitantes, consolidar su confianza y mantener buenas relaciones con las autoridades del lugar, sabiendo que así podrían ganarse la confianza, amistad y respeto de los lugareños; sin embargo, sus estrategias no eran suficientes para eliminar la zozobra que tenían todos, mucho menos cambiar la apreciación que tenían sobre su misión.
El grupo militar seleccionado para ese sector del altiplano, estaba integrado por un pokémon con el grado de mayor, el cual era un Nidoking, quien era el responsable de la planificación de cada una de las actividades que emprendiera el grupo militar en dicho lugar. Estaba otro pokémon con el grado de teniente, el cual era un Inteleon, quien era el representante inmediato en ausencia del mayor. Un pokémon inocente y joven con el grado de subteniente, el cual era un Lucario, quien tenía a su cargo dirigir todo tipo de actividad militar, realizada en el perímetro que le correspondía y un grupo de soldados asimilados bien entrenados, que hacían tres pelotones de treinta individuos cada uno.
Utilizando un día cualquiera de la semana, un tarde con clima frío, colocaron un retén como puesto de registro, en una planicie de la carretera Interamericana, cuyo nombre era Vista Bella. Detenían todo tipo de vehículo que circulaba por ahí requiriendo la documentación legal a cada conductor y registrando cualquier bolsa, maleta, caja, etc. Que tuviera dentro de los carros pequeños, buses, transporte pesado y si encontraban alguna anomalía, detenían la unidad y al infractor.
En uno de esos registros, el ejército tuvo la oportunidad de detener la camioneta, cuyo destino era un departamento ubicado más al occidente del país. Luego de exigir que se estacionara, los pokemones dentro tuvieron que bajar y formarse en fila para ser registrados y mostrar su documento de identificación.
Reforzando la información, si en dado caso olvidaron su documento, eran detenidos sin darle tiempo para hacer averiguaciones de su situación legal, en primer lugar por descuidados y olvidadizos, porque portar el documento era vital para poder movilizarse de un lugar a otro, y en segundo lugar, porque era la mejor manera para identificar, monitorear y detener a otros pokemones de otro país, infiltradas clandestinamente en problemas que no deben.
Mientras registraban a los pokemones y requerían que mostraran su documento de identificación, un soldado tenía la orden de abordar la camioneta para poder registrar lo que ahí fuera, tanto sobre sillones como en los espacios donde se guardaban los paquetes. Al hacerlo, rápidamente se percató que dentro del bus se encontraba una pokémon, que desobedeciendo las instrucciones dadas, se había negado a desalojar el transporte, actitud que al final posiblemente sea justificable a la vista de los críticos, pero no para el ejército.
Cuando el joven soldado le comunicó a esa pokémon otra vez sobre las instrucciones, ella solo se quedó viendo fijamente y dijo que en ningún momento bajaría y nadie podía obligarla a hacerlo; primer lugar, porque vivía en un país libre, según ella; en segundo lugar, porque su comportamiento había sido altanero y abusivo; y en tercer lugar, porque la integridad de ella debe ser respetada y en ningún momento debía proceder a registrarla sin delicadeza.
Todavía con la mirada fija en él, el soldado se quedo sin palabras ante la actitud y respuesta de ella, sin pronunciar palabra alguna, bajó del bus y tratando de localizar a su superior, al ser informado de su paradero se dirigió a él y en un espacio privado de retén, procedió a comunicarle la experiencia que acaba de tener.
Oyendo detenidamente el subteniente Lucario la información del soldado, le ordenó emprender diligentemente otros menesteres dentro de las actividades del retén; de tal manera que pensativo por lo que había escuchado del soldado, se encaminó hacia el bus, invadido de una serie de preguntas: ¿Quién será ella que con su personalidad erguida se opone a las indicaciones? ¿Quién será esa señorita aguerrida que se rehúsa a mostrar su identificación?... y así estuvo hasta llegar al lugar.
Al estar frente a la entrada del bus detenido y luego de pensarlo detenidamente, el subteniente por fin decidió abordarlo y asi como se lo habían relatado, tuvo que encontrarse con la mirada profunda y seria de esa pokémon inconforme llamada Cinderace, quien impactada por la personalidad especial de ese subteniente, mas no intimidada, serenamente le replicó las mismas palabras; a efecto entendiera que ella era una profesional y que no andaba ejecutando cosas ilícitas, sino que venía de atender una serie de diligencias educativas.
No pudiendo continuar con todo lo que le quería decir Cinderace , prevaleciendo un profundo silencio en ambos y con la mirada fija y profunda del Lucario sobre ella; llenándose de energía decidió continuar con lo que le estaba diciendo, manifestándole con respeto al militar que los habitantes de la ciudad habían sido objeto de atropellos, por lo que no era justo que bajar del bus, ser registrados abusivamente y amenazados si no mostraban los documentos correspondientes, iban a ser detenidos.
Cinderace, valiente y segura de sus convicciones, no bajaba la mirada que mantenía fija sobre la personalidad del Lucario, manifestándole con convicción, que se habían presentado de una forma prepotente... y que eso no era correcto.
Le expresaba que los fundamentos de la educación que había recibido de sus papás y de la escuela, jamás puede provocar malos entendidos, nadie se opone a hacer cualquier cosa si le es requerida educadamente; y más aún cuando se trataba del ejército, la cual había sido enviada para proteger a los habitantes y no intimidarlos como lo hacían ahora.
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EL SILENCIO DEL AMOR (Lucario & Cinderace)
FanfictionEl silencio del amor, es un fanfic creado por mi persona que describe el episodio sentimental, que involucra a un Lucario, perteneciente a las fuerzas armadas (el ejército pues), y a una Cinderace, quien se dedica como maestra, que ejercían cada uno...
