La inspiración no llega.
Mira a su interior y ve lo que mas teme:
nada.
Trata de escribir, de comunicar sus sentimientos.
Pero cómo va a hacer eso,
si solo hay un vacío para mostrar.
Es cada vez más grande
y consume su interior.
Se transforma en una cáscara viviente
que lo único que quiere, es un poco de amor.
Su mejor escondite y refugio,
las palabras,
ahora ya no le sirve.
Está desprotegida.
Está a la deriva.
Está vacía.
A la espera de que alguien
se de cuenta de que se ahoga.
