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A la mañana siguiente me desperté antes de que sonara la alarma. El cielo aún estaba oscuro y el silencio de la casa se sentía más pesado de lo normal, como si algo invisible lo oprimiera todo. No había podido dormir bien; cada vez que cerraba los ojos, esos ojos rojos volvían a mirarme desde la oscuridad del bosque, fijos, atentos... esperando.

Me senté en la cama y respiré hondo, intentando convencerme de que todo había sido producto del miedo, del caos de la noche anterior.
Pero el ardor en mi pierna me recordó de inmediato que no había sido un sueño.

Entré al baño y me miré al espejo. Tenía ojeras marcadas, el rostro pálido, los labios resecos. Me quité con cuidado la venda de la pierna. Las marcas seguían ahí, ligeramente cicatrizadas, pero demasiado profundas, demasiado precisas para ser simples rasguños. Las observé unos segundos más de lo necesario, con una mezcla de temor y fascinación, antes de volver a cubrirlas.

Me cambié rápido, tratando de no pensar.

En la cocina tomé una manzana. Apenas tenía hambre, pero sabía que debía comer algo. La casa seguía en silencio; ni Scott ni mamá parecían estar despiertos aún. Decidí ir caminando a la escuela. Necesitaba aire. Necesitaba ordenar mi mente antes de que todo terminara por desbordarse.

El camino se me hizo eterno.

No me crucé ni con Scott ni con Stiles, lo cual era extraño. Al llegar a la escuela fui directo a la cancha y me senté junto a Stiles, que hablaba animadamente... aunque yo estaba tan perdida en mis pensamientos que no me di cuenta de que me estaba hablando.

-Bells... -dijo finalmente, tocándome el brazo-. Bells, ¿te encuentras bien?

Parpadeé varias veces antes de mirarlo.

-Sí, estoy bien -mentí.

Y él lo supo. Como siempre.

-¿Scott le pediste perdón a Allison? -preguntó Stiles, girándose hacia mi hermano.

Miré a Scott. Tenía la misma expresión cansada que yo, como si tampoco hubiera dormido.

-Sí -respondió.

-Te dará una segunda oportunidad -dije, intentando sonar positiva.

-Sí -repitió, pero sin convicción.

-Eso es bueno... no todo está arreglado, pero es un comienzo -comentó Stiles.

Scott negó con la cabeza.

-¿No? -pregunté, confundida.

-¿Te acuerdas de los cazadores de anoche, Bells? -dijo él.

Asentí lentamente.

-Pues... el padre de Allison es uno de ellos.

Sentí que el aire se me escapaba de los pulmones.

-Un momento... ¿me estás diciendo que la chica de la que estás enamorado tiene un padre cazador? -pregunté incrédula.

-Les disparó a los dos -añadió Stiles.

-Eso explica demasiadas cosas -murmuré, llevándome una mano a la frente.

Mi cabeza empezaba a doler. Todo se estaba volviendo demasiado grande, demasiado rápido.

-Oigan -dije poniéndome de pie-. Ustedes sigan hablando. Voy a la biblioteca... necesito hacer tarea.

Me alejé sin esperar respuesta.

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Horas después estaba sentada en el hospital junto a Lydia. Scott había dislocado el hombro de Jackson durante el entrenamiento. Lydia intentaba mostrarse tranquila, pero la rigidez de su postura la delataba. Yo hojeaba una revista sin leer realmente nada cuando vi a Stiles acercarse... directamente hacia Lydia, sin notar que yo estaba ahí.

La hermana perdida de hope mikaelson   Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora