Capitulo Dos.

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Matteo Lyon

—Hola Bro. — Se acerca y me estrecha la mano. — Toma esto es para ti. —Me entrega la mari que le había pedido.

—Hola compa, gracias toma tu paga. —Le entregó el dinero correspondiente.

Estaba todo bien, tranquilo yo comprando mis gramitos de marihuana hasta que llego un Paco y nos dijo con voz grabe:

-Caballeros buenas noches .— Se acercó con una mano apoyada en su cintura. — ¿Que esta pasando aquí?.

Cuando me doy media vuelta y me fijo mejor en el rostro del Paco, veo al compañero de trabajo de mi papá y lo siguiente que siento es correr a ese chico que me vendía.

Maldito Cobarde

—Hola como estas viejo, no le vas a decir a Papá o si.

Se acerca más a mi, de modo que quedamos frente a frente.

—Mira lamentablemente Matteo, no es primera ves que te encontramos en estos líos.—Se quita la gorra y me da una mirada cargada de decepción.— Tendré que llevarte al reten y si no tienes dinero vas a tener que pasar la noche allí y ya luego buscar una solución porque aun eres menor de edad.

Me habla con verdadera compasión y comprensión, y es que el siempre me ha apoyado y demuestra interés en mi.

—Esta bien. —Aceptó ir sin discutir porque la verdad que no tiene sentido tratar de persuadirlo, es verdad que más de una vez me han atrapado en esta situación.

Llegamos al reten y me dejaron a cargo de Erick, un chico como de 27 años nuevo y obviamente le tiene miedo a mi papá, que es el suboficial mayor.

Al rato llego mi padre con cara seria, la verdad no voy a mentir diciendo que mi relación con el es mala porque si teníamos ratos donde nos llevamos bien, cuando se enoja es donde hace temblar el mismo infierno.

—Hola Erick, que tal tu turno. —le estrecha la mano y Erick le responde nervioso y casi tartamudeando.— Creo que es momento de que yo hable con mi hijo a solas.

Mi padre le hace un gesto con la cabeza señalando que se vaya y nos deje a solas. Erick pone una cara de miedo y le contesta mientras se levanta.

—Cla…Claro suboficial, con permiso me retiro.—Se despide formal y se marcha.

—Hola papá.—Le contestó mientras evitó mirarlo a los ojos.

—¿Te das cuenta de lo que hiciste?.

—Mira yo solo…….. .—me interrumpe.

—¡Es la quinta vez que llegas al reten por estar fumando o comprando marihuana, no puede ser posible ya lo hemos hablado mil veces, hijo por dios sabes como va a reaccionar tu madre cuando sepa!. —Me grita logrando que lo mire a la cara para contestarle.

—Yo no, ella no.—No se que contestarle pero no quiero que ella se entere. —Lo siento, juro que nunca mas va a pasar.

—¡Es que ya no van a haber más oportunidades porque mañana a primera hora te iras donde tus tíos a Choshuenco!. — Esas palabras me toman totalmente desprevenido.— Allí podrás rehabilitarte y meditar sobre lo que haces con tu vida de una buena vez.

Lo último que preferiría en la vida sería ir a ese pueblo tan aburrido y sobre todo en el sur, y para el colmo con gente que no conozco.

—No por favor al sur no.—No me queda más que rogar, a lo que tiene que llegar uno. — por favor papá deja que me quede en Santiago, no me quiero ir a ese pueblo de quinta.

De verdad que de solo pensarlo pasaba de angustia -porque no me alegra para nada la noticia- a la rabia.

—La decisión esta tomada, anda a casa y arregla tus cosas que mañana a primera hora te iremos a dejar al aeropuerto.

No me quedo otra que aceptarlo, tampoco les iba a rogar si tengo más orgullo que ganas de vivir.

***

Al otro día desperté y tenia las maletas frente a mis ojos y un mensaje de mis primos – con los que tampoco somos muy cercanos dado la distancia en la que vivimos pero aún así hablamos de ves en cuando- diciendo que no me preocupe porque igual saldremos de fiesta y todo porque sus padres no sabían que yo tenia problemas con la marihuana y al parecer mis padres les dijeron que solo voy a despejarme por las vacaciones.

—Buenos días, ¿puedo pasar? —Dice mi madre ya entrando en mi habitación, sinceramente creí que hoy seguiría retándome como ayer. —Hola hijo, baja a desayunar que tenemos que estar en una hora en el aeropuerto.

—Si mamá ya se, ahora pasare el verano en ese pueblo aburrido.

Mi madre baja ignorando mi tono de voz y el comentario que dije.

En una hora estuvimos en el aeropuerto y me despedí de mis padres con  un abrazo, me dijeron que me extrañarían pero que era por mi bien.

Luego subí al avión y puse mi audífonos claramente escuchando todo lo que tenia en mi Spotify, primero escuche a Marcianeke y todo ese estilo de música, luego me aburrí y escuche a los prisioneros pero lamentablemente en una canción tan buena como tren al sur se descargaron mis audífonos.

Después de dormir unos 15 minutos el avión aterrizó, baje donde esperaba que estén mis primos listos para hacerme bromas pero solo estaban mis tíos, me acerque de igual formas a saludarlos con un abrazo.

—Hola Matteo mi niño, ¿Cómo has estado?.—Me recibieron mis tíos emocionados de verme con una sonrisa en la cara.

—Hola tíos, he estado bien.— La verdad no estaba muy de ánimos para entablar una conversación. — Y mis primos ¿donde están?.

—Oh esos chicos siguen en la escuela hoy es su ultimo día pero en la tarde pueden ir a la fiesta del pueblo, la vecina me dijo que seria con temática de una película. ¡No es genial!.

***
Llegamos a la casa de mis tíos y la verdad era un pueblo bastante pequeño dudo que tuviera mas de 30 cuadras.

Cuando llegamos unas 6 chicas iban entrando a la casa de enfrente, y la verdad eran guapas pero no les puse mucha atención a ninguna porque justo llegaron mis primos molestándose entre ellos, y diciendo que respire el aire no contaminado, son unos payasos la verdad.

Entramos a la casa y me hablaron de la fiesta diciendo que era de teen beach movie y que me prestarían ropa si era necesario y que por favor vayamos. La verdad me intereso mucho la idea y les dije que si.

—Muy bien, ¿entonces ya decidiste que te pondrás?. —Me dice Alonso terminando de vestirse.

—Ee si, creo que una camisa y shorts. —No me preocupe mucho por mi vestuario, al final siempre me veía guapo.

—Si mientras no parezcas vagabundo. —Me dice Gabriel y le tiro un zapato a la cabeza. Nos reímos a carcajadas por su reacción.

Salimos de la casa y yo vestía una camisa roja con unas grandes flores blancas muy típica de Hawái con unos shorts marrones.

No es por ser egocéntrico pero me veía muy guapo ya que se notaban mis músculos, mis primos iban vestidos como motociclistas con chaquetas de cuero sin polera y unos pantalones azules oscuro y un poco rasgados.

Llegando a la fiesta nos preguntaron si participaríamos en un concurso de baile y por más que les repetí unas cinco veces que entráramos al concurso mis primos no quisieron así que me inscribí solo.

Cuando entramos fuimos directo a la barra y nos servimos unas cervezas, como todos se conocen en el pueblo si podemos servirnos siendo menores de edad.

La estábamos pasando bien cuando choque con una chica un poco pasada de copas.

—Oh lo siento mucho. —Le dije a la chica recogiéndole el vaso más que nada por cortesía porque la que chocó conmigo fue ella.

—Ay no pasa nada estaba vació.—Me dijo despreocupada, luego me quedo mirando fijamente a los ojos. —Espera, espera, tuuu. — Su indicé tocó mi nariz y yo la mire extraño por su actuar.

Pero que le pasa

Igual es linda

—¡Si!, Tu eres el chico nuevo del que hablaban mis amigas.

Se llevó las manos al rostro dramáticamente como si hubiera hecho el descubrimiento del siglo.

Si, estaba muy borracha

— Amm si, seguramente si soy ese chico, llegue esta mañana.—Le regalo una pequeña sonrisa porque de verdad esta chica me hace gracia. —Yo te invito no te preocupes.—Le digo refiriéndome al vaso.

—Ah mu.. muchas gracias…—Hace un gesto con las manos indicando que no sabe mi nombre.

—Oh si, me llamo Matteo, mucho gusto amm…

—Emma, me llamó Emma Moll. —Estrechamos las manos.

—Un gusto Emma.

Le entregó su vaso y luego desapareció entre la gente.

En ese momento no sabia que un choque como aquel cambiaria mi verano e incluso mi vida.

Mi unico amor de veranoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora