Emma Moll
Al otro día me levante y el estaba durmiendo.
Baje a la cocina ya que tenia hambre y al intentar sacar las sartenes para hacer huevos cayeron todas haciendo un ruido muy fuerte – mierda – volví a guardar las cosas y cuando termine sentí que Matteo bajaba las escaleras.
—Buenos días bello durmiente.— dije con voz burlona.
—¿Qué?, ay ya pero si aun no son ni las 11.—dijo bostezando. — aun es temprano.
—Si lo se, es solo un decir. —Solté una pequeña risa.
— Y ¿que haces?.— me pregunto entrando en la cocina.
—Pues voy hacer huevo revueltos. —dije mostrándole el sartén que deje sobre la estufa.
—Mmm rico.— me dijo sentándose en el mesón de al lado de la estufa.
—¿Y tu que? solo vas a mirar.
—No, también voy a poner música o una peli chefsito.—Me dijo Matteo sonriendo.
—¿Chefsito?. —le pregunte incrédula.
—Si chefsito, por el ratón cocinero de ratatouille. ¿No lo conoces?.— me dijo con voz de espanto y poniendo dramáticamente su mano en el pecho.
—Claro que si, la rata azul ¿verdad?. —le pregunte cuando me di cuenta de a que se refería.
—Si esa, creo que no lo conoces muy bien.
—Si la conozco es solo que nunca vi completa esa película.—Puse cara de disgusto . — Es que es algo aburrida.
Dejo caer dramáticamente un paño que tenía en las manos.
— Perdón. —me contestó alargando la última sílaba y llevándose una mano en el pecho como si lo hubiera apuñalado.
—Bueno ya, ese no es el tema – le digo cambiando la conversación.
—¿Y cuál es el tema?. — me dice volviendo a sentarse, ya que con su indignación hasta se levantó.
—El tema es, que me dijiste rata. —lo señalo con mi dedo índice.
—Que … yo… no nunca.
—Aja, si claro solo Ignorémoslo. —le dije sonriendo amistosamente.
Me mira y me sonríe chistoso.
—Bien, y cuanto te falta.
—Ya están listos vamos a la mesa.
El da un pequeño salto desde el mesón al piso y nos sentamos a la mesa.
Hablamos un rato de todo que había pasado el viernes y el me dice:
—Y por más que jugamos nunca nos toco darnos un beso.
Lo que me dijo me tomó por sorpresa.
—Bueno quizás no era el momento. — digo poniéndome roja.
—Si bueno yo creo que tenemos muy mala suerte.
—¿Ah si? . —el asiente. — ¿y por que sería mala suerte el que no nos hayamos besado?.
Le pregunto burlona y el levanta una ceja.
—¿Quieres que te responda o que te lo demuestre?.
Me quedo muda.
No se que contestarle y el parece notar mi dilema porque se levanta y se acerca lentamente a mi, pone un mechón de mi cabello tras mi oreja y yo pongo mis manos sobre sus hombros cuando con una mano me agarra de la cintura y con la otra me toma de la nuca.
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Mi unico amor de verano
Teen FictionEmma moll y Matteo Lyon.... su unico amor de verano ¿se vera afectado al volver a clases? ¿serán completamente compatibles?
