ya es nuestra manager.

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-Alana, hija, levántate.

La pelinegra rodo por su cama envolviéndose aún más en sus sábanas de wonnie pooh, su madre rodo los ojos y alzo el colchón donde se encontraba su hija, haciendo que esta callera directamente al frio suelo.

-Mamá!—reclamo la chica apartándose el cabello de la cara. Sus ojos se encontraban medio hinchados al igual que su nariz, solía pasar cuando no dormía muy bien—estaba a punto de decirte que me dieras cinco minutitos.

-¿Si? Sabes que ya no te creo con eso, mejor ve a bañarte. ¡ah! Y me entere de que hay un puesto de manager en el equipo de vóley, ¿no te gustaría? Ya sabes, probar algo nuevo.

-No lo se, no llama mucho mi atención.

-trata hija, yo fui manager en mis tiempos de juventud y es algo de lo que nunca me arrepentiré.

Las palabras de la adulta dejaron pensando a Alana, que seguía tirada en el suelo, con su perrita lamiéndole la cara.

°°°

La de baja estatura entro al gimnasio del colegio acomodando su cabello, oyó un par de balones siendo rematados y su vista se movió hacia allí. Vio a varios chicos rematando, y se quedó estática, admirando su destreza, tan estática que no se dio cuenta del balón que venia directamente a su cara.

Vio una sobra venir rápidamente a su rostro, por lo que como de si un robot se tratase alzo la mano y detuvo la pelota, antes de que se estrellara en toda su cara. Sintió un satisfactorio ardor en su mano, que le saco media sonrisa.

De repente sintió varias miradas encima de ella y lazo la vista, dando se cuenta de que los hombres ahí presentes la estaban mirando con los ojos bien abiertos. Soltó en balón rápidamente haciendo que este rebotara contra el suelo, soltó una risa nerviosa mientras apartaba el cabello de su cara.

-Lo siento por entrometerme así en el gimnasio, no sabía que estaban practicando. Que imprudente fui al interrumpir así su entrenamiento, mil disculpas...

-Hey! Tranquila—la mirada de la oji-azul se movió hacia la voz tan linda que escucho, en su campo de vista apareció un chico de cabello gris y puntas negras, sus ojos oscuros tenían un bonito tamaño y sus cejas finas le daban un toque serio—¿Vienes por lo de manager, no?

Asintió.

-De acuerdo, él es Suna y es quien te va a entrevistar—la simple mirada de reojo de aquel chico había logrado poner de punta los peos de la chica. El pelinegro comenzó a caminar siendo seguido por la chica, que al pasar por al lado del peli-gris no pudo evitar olfatear un poco el aire, en su nariz se instaló un olor a talco de bebes y plantas mojadas, un olor poco común, pero por alguna razón le encanto.

-Bueno, ¿Cuál es tu nombre? –pregunto con desinterés, viéndola. Desde lejos se notaba lo nerviosa que estaba.

-Alana.

-okey, esta sería la segunda y última pregunta, ¿Qué opinas de atsumu miya?

La pelinegra ladeo su cabeza confundida.

-¿Quién es él?

El chico la miro con los ojos bien abiertos.

-¡Ya es nuestra manager! 

plantas mojadas. (inarizaki) - kitaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora