XXIII

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─La universidad apesta, por suerte ya casi entrego la tesis.

Taeyong sonrió curioso, contando el dinero que recolectó.

Esa era una de las noches en que lo dejaba entrar a su departamento, la primera fue cuando cumplieron cincuenta días de amistad.

─Yo no terminé el colegio.

El menor admitió avergonzado, señalando una alcancía en la mitad de la sala.

─Eso es para estudiar y sacar un título, después conseguiré un trabajo y viviré con mis abuelas y Seungwan aquí en Seúl.

Jaehyun sonrió, le gustaba la actitud de Taeyong.

Humo - Jaeyong.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora