XXIV

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─De todos los lugares que podían tener un encendedor, elegiste el puesto de flores.

Jaehyun asintió, Taeyong podía ser muy curioso.

─No sé, quería hablarte y necesitaba un encendedor.

Las mejillas del menor ahora estaban rojas.

─No me diste las gracias.

Jaehyun se acercó y dejó un beso en sus labios, dejándolo atónito.

─Me gustas.

Humo - Jaeyong.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora