pásame la gasolina y un cerillo mamá, que quiero sentir algo---

1.9K 189 34
                                        


Iwaizumi revisó de nuevo su teléfono.

5:15PM.

No hay notificaciones nuevas.

Soltó un largo y pesado suspiro.

Debí haberlo imaginado...

¿Qué había estado pensando? ¿que Kageyama vendría a verlo felizmente? Por supuesto que no. Que idiota. 

Me dejé llevar.

Solo porque Kageyama había sido amable y atento con él los últimos días no significaba que tuviese ganas de verlo.

Quizás solo se sintió presionado a decirme que sí.

Dios, eso era todavía peor.

—Disculpe, joven, ¿ya se encuentra listo para ordenar? ¿o pedirá otra bebida? —Le preguntó el mesero por sexta vez.

Iwaizumi soltó una risita forzada.  —En realidad quisiera la cuenta, creo que mi amigo no vendrá después de todo.

2 horas de atraso son suficiente mensaje.

El hombre le miró con pena e Iwaizumi sintió todavía más vergüenza, así que pagó lo más rápido que pudo y huyó del café. Ahora lo único que quería hacer era llegar al confort de su departamento y hundirse en su propia miseria un rato.

Lo peor era que ni siquiera se sentía molesto o decepcionado con Kageyama, solo consigo mismo. Esto era su culpa, la suya y la de Oikawa.

Sintió sus ojos arder. Bueno, lo iba admitir. Sí estaba triste, pero era porque se había ilusionado mucho. De verdad había deseado ver a Kageyama, pero también entendía porque eso no era posible y porque una reconciliación nunca sería más que un sueño.

Cerró sus ojos y limpió las lágrimas que se escaparon con el dorso de su mano. En aquel momento de vulnerabilidad otro cuerpo chocó contra el suyo con fuerza y cayó al suelo.

—¡Lo siento mucho, no vi por dónde iba!

Iwaizumi abrió sus ojos en sorpresa al escuchar esa voz.

—¡¿Kageyama?!

—¡Iwaizumi! —Gritó el en respuesta la darse cuenta al fin a quién había derribado.

Iwaizumi se levantó primero y le ofreció una mano a Kageyama. El chico se veía hecho un desastre con el cabello revuelto, ropas desacomodadas y grandes gotas de sudor cayendo por su rostro.

—¿Qué haces aquí? —Le preguntó confundido.

—Vine a verte. —Respondió Kageyama como si fuese lo más obvio del mundo. —Perdona, de verdad no quise hacerte esperar tanto. No pienses que fui yo siendo vengativo o algo estúpido, traté de enviarte un mensaje pero mi teléfono se descargó. Y antes de eso UBER me canceló varias veces así que no encontraba viaje. Luego llegué al lugar y después de esperar como 20 minutos a que llegarás me di cuenta que estaba en la ubicación incorrecta. Así que tome un tren y...

Iwaizumi miró a Kageyama atentamente mientras este continuaba contando toda la odisea que vivió para llegar. Su enojo y frustración fueron genuinos, por lo que Iwaizumi estaba seguro que esto no era una excusa súper elaborada. De verdad Kageyama se esforzó para llegar a él. Eso le dejó un sabor de boca tan dulce que borró por completo la amargura que sintió al pensar que había sido plantado. 

Se llenó de ternura por su joven alma gemela.

De verdad que es un buen chico.

Ojalá Oikawa también pudiese verlo.

Has llegado al final de las partes publicadas.

⏰ Última actualización: Jul 12, 2022 ⏰

¡Añade esta historia a tu biblioteca para recibir notificaciones sobre nuevas partes!

A ver como te gusta cuando te supere, perro.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora