Kuroo me tocó la piernita en público, wee, y me gusto.

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Cuando sus padres lo vieron con su nuevo estilo no hicieron más  que llenarlo de cumplidos. Su padre le dijo que se veía más relajado y  su madre se apuntó para acompañar a sus hijos a la próxima visita al  centro comercial. Kageyama se sintió aliviado y muy agradecido.

La  primera semana pasó rápidamente acompañada de varias salidas en familia  o solo descansando en la comodidad de su hogar. Kaageyama no lo había  visto antes, demasiado ensimismado en sus propios problemas, pero él no  estaba solo. Nunca lo estuvo. En realidad, era una persona demasiado  afortunada. Sus padres eran muy amorosos y comprensivos y, a pesar de la  gran cantidad de trabajo que tenían, se las ingeniaban para pasar  tiempo con él y su hermana. Su hermana también era fantástica. Era su  guía y cómplice.

Kageyama se sentía feliz junto a ellos y mientras  más días pasaban, más fuertes se volvían sus ganas de abandonar la  pequeña ciudad donde vivía y venir a Tokyo de manera permanente.

   ¿Será una buena idea?

Quedarse en Tokyo no sonaba mal y si lo pensaba bien realmente no  había nada que lo detuviera. Cuando sus padres le propusieron quedarse  por su cuenta Tobio aceptó rápidamente porque quería estar cerca de sus  almas gemelas (aunque estos no lo quisieran). Pero ahora que había  decidido cortar lazos no había nada que lo atara allí.

   Pero mis amigos...

¿Podría ser capaz de dejarlos atrás? Lo único que lo reconfortaba  era que estaba seguro de que Hinata, aunque estuviera lejos, iba a  encontrar la forma de encontrarse con él y no lo dejaría ir tan  fácilmente. 

   ¿Y sí me quedó aquí?

Sería algo agradable, tenía varios amigos en Tokyo después de  todo. Muchos de ellos eran chicos de alta sociedad pues los había  conocido en los eventos a los cuales sus padres le obligaban a ir.  Algunos de ellos eran un poco presumidos, otros algo excéntricos, pero a  su manera eran muy personas honestas y agradables. Se puso en contacto  con ellos cuando llegó y para su fortuna, todos parecían felices de  tenerlo de vuelta. Estaban tan felices que incluso lo habían invitado a  salir esa misma noche a un club nocturno algo exclusivo. Todos eran  menores de edad, pero gracias a sus conexiones podían entrar sin  problema.

Kageyama tenía muchas ganas de ir. Nunca había ido a un  lugar así y la idea de salir a divertirse con sus amigos después de  tanto sin verlos le emocionaba. El único problema era que antes del club  tenía que asistir a la cena de inversionistas con sus padres y no tenía  tiempo para cambiarse por lo que tenía que escoger algo que fuera  adecuado para ambas ocasiones.

El día que salió con su hermana  compró únicamente prendas casuales, por lo que se veía en la necesidad  de ir de nuevo de compras. En esta ocasión iba solo, pues Miwa tenía un  compromiso con Kouchi y su madre tenía que estar en la oficina porque al  parecer había un problema con unos clientes.

Tobio se vistió para  el día de forma casual y optó por una camisa sencilla, una falda corta a  la cintura y unas medias. Se miró en el espejo mientras se terminaba de  poner un choker para darle un mejor toque. Una vez listo salió le pidió  a uno de los choferes que lo llevaran al centro comercial.

Al  llegar estuvo dando vueltas por una media hora hasta que por fin  encontró algo que parecía ser prometedor. Era un traje rojo oscuro con  un patrón floral y de corte juvenil. Le hizo recordar a Tobio a uno de  esos chicos de grupos de K-pop que le gustaba escuchar a Yamaguchi de  vez en cuando. El conjunto era en verdad lindo y pensó que no estaría  nada mal probarlo. Entró a la tienda y se sorprendió cuando se encontró  con una cara conocida a un par de metros de él.

A ver como te gusta cuando te supere, perro.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora