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Cuando la vió, estaba escribiendo en una pequeña libreta, su cabello recogido en una pequeña coleta y su cabeza apoyada en su mano izquierda. Caminó en su dirección, sabía que Leeseo la estaba vigilando a su espalda.

— Rei? — Su voz salió apenas, como si estuviera asustada de la reacción que tendría la menor al verla allí.

— Liz Unnie? — Se dió vuelta y vió sus lindos ojos, parecían que estaban llenos de estrellas, aunque las luces del salón estuvieran apagadas. — Que haces aquí?

— Uh, vine a disculparme, por no haber hablado contigo desde el día del cine.

— No te preocupes, Unnie. — Sonrió apenas, volviendo a lo suyo.

Liz suspiró y tomó una silla para ponerla frente a la japonesa y sentarse. La miró, sus preciosos labios, sus concentrados ojos y como su mano movía el lápiz, escribiendo con pasión.

— Enserio lo siento, por comportarme rara. — Tomó aire antes de proseguir. — Tus labios encajan con los míos.

Rei levantó su mirada, la vió con temor, estaba confundida y su corazón latía desenfrenadamente. Liz jugaba con la hoja de su cuaderno y trataba de mirar fijamente a la contraria. Su corazón le estaba jugando una mala pasada.

— ¿Qué significa eso? — Preguntó la pelinegra.

— Que no quería separarme. — Levantó su vista, se incorporó en su silla y habló. — Estaba sorprendida, mi corazón latía mucho y no sabía cómo controlarlo.

— Yo... tampoco sabía como controlar mi corazón. — Dejó al lápiz rodar por la mesa y escondió sus manos en su suéter. — Sabes, ahora mismo no sé que hacer. ¿Qué pasará con la búsqueda?

— Con... ¿la búsqueda? — Liz pensaba que el tema ya estaba olvidado, estaba segura que Rei había dejado de lado todo. — Rei, no crees que ya es absurdo seguir buscando? Ha pasado mucho tiempo y si no aparece....

— No es así Unnie, yo.. si quería saber quien era. — Bajó su voz. — Quería preguntarle el porqué le gusto.

Y así Liz recordó el día que Rei le habló sobre tal nota.

— Es muy importante para ti saber el porqué? — Preguntó Kim, pero la menor ya había salido de la habitación.

Solo por eso?

Jiwon quería poder responder a esa pregunta, decirle a Rei qué cosas son hermosas en ella. Decirle todo lo que le hace sentir en tan poco tiempo. Ese sentimiento de protección que le produce en lo más profundo de su corazón. Naoi es alguien realmente importante, y desea poder algún día decirle todo eso.

— Si. — Respondió. — Irás a clase?

— Uh, si. — Liz asintió y se levantó. Tantas cosas por decir, pero ninguna salió de su boca.

— Y que pasó? — Preguntó Gaeul cuando Liz llegó al salón.

— Fue un desastre. — Su cabeza se recostó en la mesa y su mirada se perdió. — Dice que quiere saber quien fue la persona de la nota.

— Eso está en ti. — Levantó las cejas y apretó los labios, dando entender su ya cansancio del tema. — Lo que haces es absurdo.

— Y si le dejo de gustar? — La rubia ya ni siquiera sabía que era lo que su corazón decía, su mente ya no tenía control sobre sus acciones. Es cómo si estar cerca de la Japonesa la hiciera des configurarse completa. — Si se lo digo me odiará.

— No pasará.

maths book- lizreiDonde viven las historias. Descúbrelo ahora