- ¿Escuchaste eso? - Dijo Katsuki respecto al grito.
- Yo no escuché nada - Mintió la mujer.
- Izuku... - Murmuró corriendo hacia donde vino el grito, Ochako lo siguió de cerca, en su mente, probablemente no era nada.
Katsuki corría con fuerza, su respiración irregular hacia que ya le doliera el pecho.
- "Cuando doble la esquina, todo estará perfectamente" - Trato de convencerse.
Doblo la esquina y allí estaba, aquella puerta yacia cerrada.
- Katsuki.. - Murmuró Ochako, pidiendo en silencio que no entrara.
Sabía que apenas cruzará esa puerta y viera al peliverde, su pequeño avance se iría al carajo.
Katsuki abrió la puerta.
Ochako no pudo ver qué había dentro, pues ella estaba algo apartada, pero las pupilas encojidas de Katsuki y su piel pálida, le hacían darse una idea.
Katsuki reaccionó rápido, despertó de su ensoñación.
Ante sus ojos estaba Izuku, con sus lindas pupilas verdes, tan opacas y sin vida, su expresión, contrario de las otras, no era de miedo, si no de tristeza, arrecostando contra un escritorio el peliverde yacia en un charco de su propia sangre, tenía múltiples mordidas, pequeñas pero profundas, la que más resaltaba era la que estaba en su cuello.
Y claro, lo que más resaltaba era una infante platinada dormida sobre el regazo del inmóvil chico.
- Oh dios... - Murmuró Ochako.
Katsuki comenzó a llorar en un silencio aterrador, antes de saltar sobre la niña para matarla.
La pequeña algo somnolienta lo vio y sonrió, Katsuki estaba apunto de explotarle la cara pero Ochako abrazo su brazo para que no lastimara a la niña.
- Si la matas, matarás a la única pista de su asesinato - Murmuró Ochako junto a su oído.
El rubio, con ojos inyectados en furia lanzo a la infante hacia un lado, haciendo que está se golpeara la cabeza contra una silla y perdiera el conocimiento.
Ochako, al contrario de Katsuki, parecía más preocupada por la información y la niña, que por el cadáver frente a ellos.
- Izuku... - Katsuki quería gritar pero solo atino a acercarse y quitar un mechón de la frente del chico.
Se arrodilló en el charco y con sus brazos atrajo el cadáver, aún cálido, aún era Izuku...solo que sin vida.
Lloró desconsoladamente sosteniendo el cadáver entre sus brazos, grito, se permitió hacerlo y Ochako, como una psicópata, no lograba entender aquel nivel de tristeza.
Tampoco es como si realmente le preocupara, había visto tantos cadáveres ya que...Izuku solo era uno más del montón en su mente.
¿Sabía que estaba mal despreciar la vida ajena así como así? Si, obviamente lo sabia ¿Haría algo al respecto? No, no le interesaba en lo más mínimo.
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×NO PRO-HERO×
Fiksyen Peminat- Tu me hiciste tanto daño. - Lo lamento. - No...no puedo perdonarte. - Por qué ya llevo muerto un tiempo ¿Verdad?
