Era día del padre, y como era de esperarse, su familia iba a tener una parrillada para celebrarlo.
En sí, Sakura no batallaba mucho en encontrar un regalo ideal para Kizashi, por lo que estaba segura de que el incidente que tuvo el mes pasado en el centro comercial no se iba a repetir.
Cómo sea, ahora mismo sus pensamientos eran dominados por un suceso que ocurrió hace unos días, ya que por fin había tenido el placer de conocer a la famosísima familia de Naruto.
Flashback.
Sakura daba vuelta por la habitación sin saber cómo controlar sus nervios. Naruto la había invitado a cenar con sus padres y por su puesto no se pudo negar, era parte del trato. No obstante, se sentía muy extraña al visitar la casa del muchacho, pues aunque conocía a Kushina y se llebava bastante bien con ella, no sabía qué esperarse de su progenitor, el cual era todo un enigma para ella. Por una parte quería que la aceptará, pero por otro lado, se preguntaba porqué le importaba tanto su aprobación si el rubio y ella sólo eran amigos.
Como fuera el caso, la pelirosa estaba dividida entre ambas posturas, y he ahí el orígen de sus nervios, pues no sabía qué atuendo usar que resultará adecuado para la noche. Al final decidió no arreglarse mucho y dejar de darle tantas vueltas al mismo asunto. Que pasará lo que tenga que pasar.
Arribó a la dirección que el rubio le indicó y tomó una gran bocanada de aire antes de bajar el auto y tocar el timbre. Los segundos de espera se tornaron agobiantes ya que no sabía quién iba a abrir la puerta, así que su corazón dió un gran salto cuando la puerta comenzó a abrirse de a poco y detrás de ella se encontraba una cara muy conocida.
-Sakura, que bueno que viniste -la recibió Naruto con mucho entusiasmo.
A pesar de que eran amigos y se veían a menudo, la pelirosa no pudo evitar sonrojarse al tenerlo de frente. Siempre le ocurría lo mismo cuando estaban juntos y este sentimiento comenzaba a fastidiarla. Odiaba el revoloteo en su estómago y la piel de gallina. Aún no tenía un diagnóstico para sus síntomas, pero esperaba pronto encontrarlo.
El rubio la invitó a entrar y la condujo hasta la sala, en donde tomó asiento mientras Naruto iba por algo a la cocina. Sakura se sentía un poco incómoda al estar en este nuevo entorno, pero no tenía de otra. Recorrió la sala con la vista y observó muchos retratos familiares; como uno en donde están celebrando un cumpleaños con un Naruto de niño, y otro donde apenas era un bebé. De hecho, ahora que lo analizaba mejor, se dió cuenta de que el padre del rubio era idéntico a él, seguramente también compartían la misma personalidad.
-¡Sakura! ¡Llegaste! Es un placer tenerte con nosotros esta noche -saludó Kushina con su particular carácter animado.
La mujer le dió un fuerte abrazó que casi dejó a la doctora sin aliento; sin embargo, lejos de molestarle, se contagió de su maravillosa energía y su humor mejoró.
-Gracias por invitarme, su casa es muy bonita.
-¡Por favor! No seas tan modesta, es difícil mantener la casa en orden cuando mi hijo está aquí.
-¡Mamá! -protestó Naruto, quien venía entrando con un recipiente que parecía contener botana.
Fue inevitable para la pelirosa no reírse ante la situación, que ya ni siquiera recordaba porqué estuvo tan nerviosa en primer lugar.
-La cena estará lista dentro de poco -anunció un hombre rubio portando un delantal de cocina-. Ahora, ¿Quién es nuestra invitada especial?
Sakura se quedó boquiabierta al tener en persona al padre de el rubio. Las fotografías tuvieron razón, Naruto era su vivisima imágen.
-Minato, te presento a Sakura -habló Kushina-. Él es mí esposo.
-Es todo un placer señor -soltó la pelirosa apenada mientras estrechaba la mano del hombre. Realmente no sabía qué esperar de él.
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Amor De Calendario
FanfictionCansados de estar solteros y pasar solos las fechas más destacadas del año, como la Navidad, San Valentín o Halloween, dos extraños, Sakura y Naruto, acuerdan celebrar juntos estas fiestas sin imaginar que acabarían convirtiéndose en los acompañante...
