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Noche vieja por fin había llegado.
El año aconteció de manera rápida para Sakura, y después de Noche Buena y Navidad, los últimos días de diciembre transcurrieron como un parpadeó para ella.

Tenía libre el primero de Enero y el 31 trabaja hasta el anochecer, así que aprovechó para hacer planes con Naruto y los amigos de ambos.

La verdad era que después de haberse dicho «Te amo», las cosas cambiaron entre ellos, no drásticamente, pero si su convivencia ahora era más ligera y amena. Había más confianza.

Y después de terminar su turno, Sakura fue a los vestidores, se quitó el uniforme, y ahora se encontraba recogiendo las últimas cosas de su casillero para poder marcharse. No obstante, unos sollozos la hicieron detenerse en seco, debatiéndose entre ir a ayudar a la persona o hacer como si no hubiera escuchado nada.

Al final ganó la primera opción y siguió el sonido hasta llegar al baño de damas, en donde se encontró con su rubia amiga sentada en el piso con la cara escondida entre las rodillas y los brazos alrededor de éstas.

-Ino -Sakura se adentró al baño con pasos lentos hasta llegar a donde yacía su amiga -. ¿Qué sucede? ¿Te encuentras bien?

-Sí, lo estoy -contestó mirándola directamente y sorbiéndose la nariz. Tenía los ojos rojos e hinchados-. La verdad es que no -terminó por confesar y volvió a ocultar su rostro entre las rodillas-. Sai terminó conmigo.

Sakura se arrodilló a su lado y colocó una mano en su espalda. Sinceramente la noticia la había tomado desprevenida, y aunque Sai también era un buen amigo suyo, no pudo evitar odiarlo un poco por lo que le había hecho a su amiga.

-¿Cómo ocurrió? -preguntó la pelirosa.

-Honestamente no tengo ni idea, sólo dijo que nuestra relación ya no era la misma y que la chispa se había terminado -Ino volvió a levantar la cabeza y se limpió un par de lágrimas-. Imagínate, un tipo que no suele expresar sus emociones hablando de chispa.

-De verdad lo lamento, Ino. Y si no quieres ir a la fiesta yo también puedo faltar para poder pasar la noche contigo.

-No, claro que no -negó con la cabeza mientras se restregaba los ojos-. No dejaré que Sai tenga la satisfacción de verme derrumbada. Está noche voy a festejar hasta borrarme su recuerdo de la mente.

Sakura le dedicó una sonrisa de labios apretados. Realmente admiraba el coraje de su amiga para salir adelante.

Cuando ella terminó con Sasuke sintió como si su mundo se derrumbara por completo; no tenía motivación y los días parecían carentes de sentido. Pero este no era momento para revivir el pasado. Ahora estaba con Naruto y era muy feliz a su lado, sin mencionar que Ino la necesitaba en éstos instantes y tenía que ser fuerte para ella.

La noche apenas comenzaba para ambas.

[...]

La cede de la fiesta era en una azotea con el cielo estrellado como techo, y lámparas de colores colgadas en los tendederos.

Naruto llegó temprano ya que Sakura le notificó que tenía un asunto que arreglar y quizás llegaría un poco tarde a la fiesta, así que él se adelantó.

Sus amigos de a poco comenzaron a arribar, pero no había señal de la pelirosa. Comenzaba a tener que algo malo le hubiera sucedido...

-Ey, Naruto -llamó Shikamaru, sacándolo de sus cavilaciones-. ¿Sakura no está contigo?

-Aún no llega. Su turno termina a las ocho, pero dijo que tenía un asunto que atender -respondió el rubio mirando hacia la puerta, esperando señales de la doctora. No fue hasta después de un par de minutos que Naruto reparó en la actitud de su amigo, quien también observaba la puerta ansioso, cómo si esperara a alguien. De hecho, igual recordó que en Halloween Shikamaru comenzó a comportarse extraño cuando Ino llegó a la fiesta, y aunque no tuvieron oportunidad de hablar sobre aquello después, no le quitaba la curiosidad de saber cómo se conocieron estos dos-. Oye, Shikamaru ¿De dónde conoces a Ino, la amiga de Sakura? -preguntó directamente.

Amor De CalendarioDonde viven las historias. Descúbrelo ahora