16. luciérnaga

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Me afectó, no te voy a mentir. Mis días soleados cambiaron al mismo tiempo que la estación, los días soleados se convirtieron en nublados, el sol dejó de brillar hasta convertirse en una luciérnaga.

¿Cómo es que la llama del sol se extingue? Porque yo dejé de ser una llama inextinguible hasta ser una luciérnaga que de vez en cuando volvía a brillar.

Mis amigos no me reconocían, actuaba y hablaba por inercia, hacían todo lo que podían por hacerme sonreír, me escucharon sin juzgar, me abrazaron y me dieron ánimos.

Un día me levanté y me quebré, no pude seguir viendo esa cara sin color en el espejo, llore todo lo que necesitaba llorar, drene mi tristeza, mi dolor y luego fue momento de volver a ser yo otra vez o contruir un nuevo yo.

Aquí voy, sanando, cambiando, conectando y volviendo a encontrar el enfoque que perdí.

Todo lo que nunca fuimos Donde viven las historias. Descúbrelo ahora