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Las mini-casas de ese oasis eran muy buenas para que una persona sola pudiera vivir, eran cómodas y tenían todo lo necesario para que uno estuviera bien en toda su estancia en el oasis, pero Beelzebub no tenía mucha ilusión de quedarse entre cuatro paredes todo el día, aunque no le gustara especialmente el tomar el sol y mucho menos le gustaba salir, el estar tanto tiempo encerrado gracias a su marido hizo que hasta empezara a odiar estar en un solo lugar por mucho tiempo, así que pasada la primera noche en ese lugar, tomó un bolso pequeño, metió algunas toallas y se fue al área de la piscina del lugar.
No se iba a meter, no tenía ganas de hacerlo ni mucho menos motivos, solo quería estar fuera de ese mini-hogar, así que aprovechó de que no había nadie en el lugar, dejó sus cosas en el piso y se acostó en una de las tumbas con lentes de sol puestos por no querer soportar la luz contra sus ojos todo el tiempo que decidiera estar allí solo...
O bueno, "solo" entre muchas comillas, porque no había pasado ni diez minutos allí cuando esos dos hombres que habían llegado al mismo tiempo que él se aparecieron por ese lugar y parece que al verlo decidieron que lo mejor sería acercársele, era eso o que no tenían nada mejor que hacer, cosa que también era posible.
De cualquier forma, ni siquiera se molestó en seguirlos con la mirada, ni siquiera cuando ese chino azabache de lentes rojos redondeados se sentó en la tumbona a su costado, de manera que quedara viendo al kuwaití.
–Dijiste que eras de Asia occidental, ¿no?–dijo Qín Shǐ Huáng tan solo pudiendo recibir el silencio de Beelzebub–déjame adivinar...¿Arabia Saudita?
–...Israel–mintió Beelzebub sin ni siquiera voltear a ver al chino.
–Antes hubiera dicho que eras de Afganistán en vez de Israel solo por tu actitud–dijo Hades acostándose en la tumbona al otro costado del kuwaití.
–Muy gracioso–dijo Beelzebub movimiento un poco el cuerpo para acomodarse en la tumbona.
Al haber hecho eso y gracias al quererse acostar en su tumbona, Qín Shǐ Huáng se dió cuenta de algo en el rostro de Beelzebub tapado en ese momento por los lentes de sol que estaba usando, era una marca púrpura muy cerca de su ojo que uno no tenía que ser muy listo para notar que era una herida que había sido hecha hace algunas horas para haber adoptado un color morado, además de que el rostro del de ojos oscuros en esa zona no estaba hinchada, así que la herida debió dejarse sanar unas cuantas horas para estarse viendo así.
–Veo que nos gusta el mismo tipo de persona–dijo Qín Shǐ Huáng en un tono que si bien parecía de broma, en realidad mostraba algo de pena.
–Me golpeé con un gabinete del baño–dijo Beelzebub sin ni siquiera esforzarse en mentir sobre la herida que el contrario había notado.
–No deberías aguantar ese tipo de maltratos–dijo Qín Shǐ Huáng manteniéndose sentado en su tumbona.