Vegeta Ouji detestaba a todo el mundo, pero más a las personas con un fastidioso tono de voz, hasta que conocio a Bulma y aunque lo negara quedo fascinado con esos hermosos ojos azules.
¿Él chico solitario caerá ante la hermosa joven?
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Temática:...
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Ahí estaba, sentada afuera aferrada a una toalla, esperándome. Como una niña pequeña asustada.
Cuando me vio corrio y me abrazó, pero se alejo rápidamente, — estoy sudada, lo lamento. — sonreí ante esa estupidez.
Bese su frente. — eso no me importa en lo más mínimo.
— Gracias por venir, — sus ojos azules estaban sobre mi. — solo confio en ti.
Unas chicas pasaron, al parecer las duchas quedaron vacías, así seria mejor. Me observaron y se fueron.
Entramos a las duchas, yo me sente en la entrada, a un metro de ella. No la observe, simplemente cuide que ningun idiota entrara.
Logre escucharla suspirar, voltee, estaba mirando nuevamente donde estaba, no podía ver nada que no fuera su cuerpo, — estoy aquí, Bulma. — al parecer eso la tranquilizo.
El agua hizo presencia, al igual que su voz. — and say another prayer, and the fly away from here...