Vegeta Ouji detestaba a todo el mundo, pero más a las personas con un fastidioso tono de voz, hasta que conocio a Bulma y aunque lo negara quedo fascinado con esos hermosos ojos azules.
¿Él chico solitario caerá ante la hermosa joven?
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Temática:...
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— ¿esto es para mi? — estaba atónita, sorprendida.
Asentí, — es un regalo, ya, pontelo. — prácticamente le ordene, dándole el obsequio.
Estabamos afuera de la escuela, aún no entrábamos ya que teniamos una hora libre.
Me sentí como un imbécil, quería darle algo que le gustara, una chaqueta con varios estampados de todas las bandas que ella escuchaba. Se la coloco, le quedaba grande pero sabia que le gustaba ese tipo de ropa.
Vi sus ojos, brillaban de emoción. Se lanzo a mis brazos besándome de golpe, podía escuchar su corazón latir.
Pego su frente a la mía, — gracias, es el mejor regalo del mundo. — su respiración agitada era evidente.
La sujete de la cintura, sus pies no tocaban el suelo. — creo que es lo mínimo que debía hacer por mi novia.
Ella mordió su labio. — Dios, dilo mil veces más, por favor.
Sonreí y obedecí encantado de decirlo. — Mi novia, mi mujer... Mía.