XXIII

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Todo se detuvo, no había nada, solo pude golpearlo empujándolo hasta alejarlo

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Todo se detuvo, no había nada, solo pude golpearlo empujándolo hasta alejarlo.

Necesitaba verla, no podía esperar, lo necesitaba.

La sujete por la nuca, sintiendo la humedad ahí, estaba sangrando; — no, maldición, no... — la removí levemente, — ¡Bulma, despierta! — no respondía, ella no me hablaba, ¡no reaccionaba!

— Lo lamento... — se disculpo el maldito imbécil. — no quería herirla, ella me devolvió mi teléfono... Perdón. Enloquecí.

— ¡Llama a una puta ambulancia, rápido!

No respondía, sus labios estaban pálidos, sus ojos cerrados, estaba sangrando. Sus ojos estaban cerrados.

— Por un demonio, por favor, no me dejes, te lo prohibo, Bulma, — mi frente se unió a la de ella, la sangre mancho mis manos. — no puedes entrar a mi vida así y luego dejarme, ¡te lo prohibo!

— ¡La ambulancia esta afuera de la escuela!

La cargue sin dudarlo, sacándola de este lugar, corrí lo más rápido que pude, yo necesitaba salvarla.

Ella no puede dejarme, no, no se lo permito.

Eyes Blue Like The Atlantic. || V.B || ✔Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora