Vegeta Ouji detestaba a todo el mundo, pero más a las personas con un fastidioso tono de voz, hasta que conocio a Bulma y aunque lo negara quedo fascinado con esos hermosos ojos azules.
¿Él chico solitario caerá ante la hermosa joven?
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Temática:...
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Todo se detuvo, no había nada, solo pude golpearlo empujándolo hasta alejarlo.
Necesitaba verla, no podía esperar, lo necesitaba.
La sujete por la nuca, sintiendo la humedad ahí, estaba sangrando; — no, maldición, no... — la removí levemente, — ¡Bulma, despierta! — no respondía, ella no me hablaba, ¡no reaccionaba!
— Lo lamento... — se disculpo el maldito imbécil. — no quería herirla, ella me devolvió mi teléfono... Perdón. Enloquecí.
— ¡Llama a una puta ambulancia, rápido!
No respondía, sus labios estaban pálidos, sus ojos cerrados, estaba sangrando. Sus ojos estaban cerrados.
— Por un demonio, por favor, no me dejes, te lo prohibo, Bulma, — mi frente se unió a la de ella, la sangre mancho mis manos. — no puedes entrar a mi vida así y luego dejarme, ¡te lo prohibo!
— ¡La ambulancia esta afuera de la escuela!
La cargue sin dudarlo, sacándola de este lugar, corrí lo más rápido que pude, yo necesitaba salvarla.