Vegeta Ouji detestaba a todo el mundo, pero más a las personas con un fastidioso tono de voz, hasta que conocio a Bulma y aunque lo negara quedo fascinado con esos hermosos ojos azules.
¿Él chico solitario caerá ante la hermosa joven?
N/A
Temática:...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
— No debiste hacer eso, mira como estas... — limpiaba mis heridas con cuidado.
— No es necesario que me cures.
Ella arrugo su ceño, — claro que si. — insistió en venir a mi casa para curarme. Aprovecho que estábamos solos en mi habitación para hacerlo.
Ella suspiro, estaba a centímetros de mi rostro. — ¿por qué lo hiciste, Vegeta? Mira tus manos, no podras tocar la guitarra en varios días.
Desvío mi mirada. — Él maldito debía pagar.
— solo espero que no haga nada... — murmuro para ella misma.
— No lo hará, — de mi bolsillo saque el teléfono del imbécil, ella abrió sus ojos sorprendida, — puedes borrar las fotos y las copias, esta desbloqueado. Toma. — se lo entregue.
Estaba atónita, lágrimas bajaban por sus mejillas, — Vegeta... — murmuro mi nombre, — ¡gracias! — me abrazo. — nadie había hecho algo así por mi.
También la abrace, toque su espalda. Nos veíamos fijamente, esos ojos azules brillaban como nunca, pero esta vez desvie mi mirada a otro lado.